domingo, 28 de junio de 2009

Presbítero Francisco Antonio Rosario Rosario
“Prelado de La Libertad”

Huma José Rosario Tavera
Cronista del Municipio Trujillo

Nació en la Villa o Hacienda “La Rosariera o del Apamate” del Sector El Carmen, Parroquia Chiquinquirá de Trujillo, el 13 de Junio de 1761. Partida de Nacimiento: El día 15 de Junio de 1761 puse oleo, y chrisma, y di bendiciones a Francisco Antonio, que nació el 13 de Junio del presente año, y es hijo legmo de Juan Evangelista Rosario y Ana Catalina Rosario, nobles feligreses de esta Parroquia Chiquinquirá de Trujillo, fueron sus padrinos Juan Antonio Montilla y María del Pilar Martínez, a quienes advertí el parentesco espiritual, y obligaciones siendo testigos Don Ignacio Infante y José Antonio Trejo de que doy fe. Juan Bautista Viloria. Sus padres fueron Juan Evangelista Rosario y Ana Catalina Rosario. Su familia era muy numerosa, tenía varios hermanos: Presbítero Nicolás Rosario (1763 – 1837), Luis Rosario (1764 – 1839, se casó con Betsabé Mendoza Rosario), Miguel Rosario (1766 – 1835, se casó con Roxana Uzcátegui Linares), Fernando Rosario (1767 – 1838, se casó con la Capitana Teresa Gogorza Lechuga), José Eliseo Rosario (1785 – 1860, se casó con María Fernanda Rodríguez Albano), Agustín Rosario (1787 – 1864, se casó con María Teresa Semprún), Juan Evangelista Rosario (1790 – 1872, se casó con Judith Briceño Carrillo), Benjamín Rosario (1797 – 1890, se casó con Antonia Carrasquero Briceño), Juana Rosario (1768 – 1843, se casó con Antonio Carrillo Uzcátegui), Hemeteria Rosario (1769 – 1841, se casó con Felipe Terán Araujo), Rosaria Rosario (1770 – 1865, se casó con Francisco Carrillo Rosario), Dolores Rosario (1772 – 1850, se casó con Pablo Rosario Carrillo), Georgina Rosario (1773 – 1857, se casó con Luis Santos Rivero), Luisa Rosario (1774 – 1856, se casó con José María Pacheco Terán), Ana Catalina Rosario (1776 – 1886, se casó con Pedro Alcántara Briceño), María Rosario (1783 – 1849, se casó con Juan Pablo Alvarez y enviudó al año de casada en 1803; de ésta se dice que tuvo un hijo con El Libertador Simón Bolívar Palacios, llamado Juan Evangelista; también aquí en Trujillo existe el Mito y Leyenda que El Libertador engendró un hijo con la Indígena Inés María Berbesí, llamado Simón José). Los hijos del Padre Francisco Antonio Rosario: Francisco Rosario (1781 – 1863, se casó con María Araujo), Fernando Rosario (1783 – 1870, se casó con Juana Sarmiento), Catalina Rosario (1784 – 1851, se casó con Nazario Rosario), Nazaria Rosario (1787 – 1849, se casó con Pedro Miguel García), Blanca Rosario (1788 – 1860, se casó con David Changerotti), Carmen Rosario (1795 – 1873, se casó con Vicencio Vernalotte), Juan Evangelista Rosario (1800 – 1903, se casó con Hemeteria Carrasquero); todos ellos abrazaron la causa de La Libertad. De la misma manera, el Padre Francisco Antonio Rosario era abuelo de la Maestra Ana Catalina Rosario Carrasquero “La Niñana”.

Francisco Antonio Rosario, hombre de tez blanca, contextura fuerte, 1.85 metros de estatura, cabello rubio, ojos azules, modales enérgicos, personalidad recia; dotado de entendimiento claro y de gran viveza de ingenio, hizo rápidos progresos en el aprendizaje de las primeras letras a que le dedicaron sus padres. Adquiridos los conocimientos necesarios en la escuela, le pusieron a estudiar latinidad. Su facilidad en aprender le hizo adelantar pronto en el estudio de la lengua de los sabios que, como es sabido, para los niños es una de las materias más áridas y difíciles; haciéndose mayor esta dificultad por el método que se usaba en ese tiempo, y se usó hasta una época no muy lejana, en el estudio de la lengua latina; el cual consistía en hacer estudiar a los niños el latín en el mismo latín, método que tenía el inconveniente de hacer aprender las reglas de esa lengua, como papagayos, sin entender su sentido, aunque se tenía la ventaja de que una vez grabadas en la memoria del niño, con dificultad se borraban y cuando se aprendía a traducir, se comprendía su sentido y era un placer recitar en latín las reglas gramaticales del mismo idioma. El Padre Francisco Antonio Rosario era Maestro, Educador y Políglota, hablaba además del Castellano, Francés, Italiano, Inglés, Latín, Griego, Árabe, Alemán, Ruso, Finlandés, Sueco y Español.

Estudió para el sacerdocio en Maracaibo y Mérida, en esta última se ordena entre 1786 y 1787, de manos del Obispo Fray Juan Ramos de Lora, fundador de la Universidad de Los Andes, el 29 de Marzo de 1785. A los 25 años fué Vicario de Monay, del Curato de Pampán, Pampanito, Monte Carmelo, Escuque y en 1793, llega a Mendoza del Valle de Bomboy. Existe el Mito y la Leyenda que al Padre Francisco Antonio Rosario cuando tenía 10 años, el 7 de Octubre de 1771, se le apareció la Virgen del Rosario de La Peña o Piedra, donde hoy está el Santuario o Gruta, en la Peña o Piedra de La Virgen y según testimonio de él, le dijo que se metiera a Sacerdote y además le expresó: “Niño dile a los trujillanos que hay que evitar que la Virgen del Rosario se vaya de la peña y que sus piedras rueden”. Se sostiene que la primera aparición de La Virgen del Rosario de La Peña o Piedra data del 7 de Octubre de 1600, cuando se le apareció a un grupo de labriegos. Existen testimonios que afirman que el Padre Francisco Antonio Rosario ha hecho milagros, al hacer ver a personas que han nacido ciegas, parar paralíticos y ha realizado operaciones quirúrgicas para sanar a sus devotos.

El Padre Francisco Antonio Rosario propuso que se consagrara la Religión Católica como Oficial. También propuso que el Poder Legislativo estuviera a cargo de un Colegio Electoral, compuesto por 18 Diputados, quienes nombrarían a los miembros de Poder Ejecutivo, que se compondría de 5 personas, que se turnarían o rotarían mensualmente la presidencia y que formarían el Cuerpo Superior de Gobierno, asimismo que se le diera atribuciones de Tribunal de Apelaciones y que se compartiera con el Cabildo la Administración de la Provincia. De la misma manera, formó el Gobierno de los cinco miembros, llamado la Junta Plural con los marabinos Presbítero Bartolomé Monzant y Sebastián Antunes y los trujillanos Ángel Francisco Mendoza y José Juan Betancourt.
El Padre Francisco Antonio Rosario, el 9 de Octubre de 1810, presentó un proyecto de Provincia Confederada, Dividida en Corregimientos, Parroquias y Aldeas y que debía existir un Ayuntamiento y una Gobernación. En el orden de ideas un Partido Capitular, subdividido en pueblos y tener un Ayuntamiento Propio.

Recibió el reconocimiento de la Junta Revolucionaria de Trujillo, en la sesión del 29 de Octubre de 1810, por su interés, amor, celo, patriotismo, determinación, decisión y brillo para la causa de la Independencia. Capellán del Ejército Libertador hasta Biscucuy, donde El Libertador le encomendó la tarea de organizar a los sectores patriotas de Trujillo, por lo que era imprescindible su regreso; tenía talento, capacidad y cultura, fué Coautor o Corredactor de la Proclama de Guerra a Muerte, firmada por El Libertador Simón Bolívar, en Trujillo, el Martes 15 de Junio de 1813, a las 3 de la madrugada. Dotó al Ejército Libertador de armas, principalmente mosquetes de pistón y bayonetas, avituallamiento, parque, municiones y cartuchos. Antes había redactado La Proclama de La Libertad, sin mencionar siquiera al Rey Fernando VII, al reclamar plena soberanía de Venezuela y Trujillo, el 2 de Septiembre de 1811, cuando la Primera Constitución de Trujillo, porque los que firmaron la Constitución del 5 de Julio de 1811, apelaron al Rey y apoyaron la Junta de Regencia de Cádiz y León, ante la invasión de Napoleón Bonaparte a España. Es electo representante de su pueblo a la Constituyente de Trujillo y firmó la Primera Constitución de Trujillo; a principios de ese año, 1811, el Canónigo José Cortés de Madariaga, pasó por Trujillo, en un viaje desde Caracas hasta Bogotá y se reunió con los patriotas trujillanos, primordialmente con el Presbítero Francisco Antonio Rosario. Estableció el contacto con el Vaticano para que la Iglesia se incorporara como institución a la Causa Independentista, a partir de la entrevista y abrazo con el Obispo de Mérida, Rafael Lasso de La Vega, en la Catedral de Trujillo, en 1821. Era un famoso, fogoso y elocuente orador, en su mente y corazón bullía la generosidad; el 11 de Junio de 1813, cedió la Hacienda “El Cucharito o Carmania”, en el Sector Agua Clara, ganado, bestias, todos sus bienes y caudales al Ejército Libertador (en esta Hacienda se encontraba la Cruz de Los Viajeros, desde el 3 de Mayo de 1570). El 14 de Junio de 1813, El Libertador en la ciudad de Trujillo expresa: “A mi Trujillo sólo le queda su indestructible fibra revolucionaria y su inquebrantable amor a la causa de la Independencia” y el Padre Francisco Antonio Rosario como vocero en ese momento de la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” le contestó al Libertador: “Ninguna tiranía hará que bajemos la frente y a riesgo de nuestras vidas nos erguiremos con la Guerra a Muerte por la preciada Libertad y para ello debemos confiar en el espacio tiempo conciencia” y conforman la Proclama de Guerra a Muerte. El Libertador Simón Bolívar Palacios y el Padre Francisco Antonio Rosario antes de entrar a la Casa de La Guerra a Muerte, hicieron un Juramento en las cristalinas aguas de la Quebrada de Los Cedros y en presencia del Ejército Patriota y parte del pueblo de la Provincia de Trujillo: “Juramos dar la vida o que ésta se convierta en un martirologio, por alcanzar la Libertad con la Guerra a Muerte o Guerra Total Declarada, en contra de la atrocidad española, porque si no respondemos a la agresión, eternamente seremos agredidos”. Posteriormente El Libertador Simón Bolívar Palacios le expresa al Padre Francisco Antonio Rosario el Juramento que había hecho en la Logia Masónica del Rito Escocés en 1806, en París, Europa: “Si fallo con mi obligación, que me abran verticalmente y que expongan mi cuerpo a las moscas venenosas, que mi cabeza sea cortada y expuesta en el lugar más alto del mundo si no cumplo con mis deberes y obligaciones; y lo mismo haré a los que me traicionen”.

Cuando los Sucesos del 19 de Abril de 1810 y 5 de Julio de 1811, el Doctor y Coronel, General Post Mortem Antonio Nicolás Briceño y el Presbítero Francisco Antonio Rosario, propusieron crear la Confederación Americana con las Siete Provincias que firmaron el Acta de Independencia de Venezuela: Trujillo, Mérida, Barinas, Caracas, Cumaná, Barcelona y Margarita. En esta época, la Sociedad Secreta “Hermanos”, se encargaba de enfrentar a las hordas españolas, con la caída de la Primera y Segunda República, organizando, disciplinando y armando en milicias a los trujillanos; recordemos que la mayoría de sus miembros tenían los grados de Soldados, Capitanes, Coroneles y Generales y cuando morían con estos grados pasaban a ser Post Mortem en un ceremonial o ritual donde participaban personas con un pensamiento libertario, cristiano, masones y templarios.

El Padre Francisco Antonio Rosario llamaba al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, “El Águila” y el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño llamaba al Padre Francisco Antonio Rosario “El Halcón”.

El 31 de Julio de 1811, la Junta Patriótica de la Provincia de Trujillo y el Comuna “Hermanos” designan al Padre Francisco Antonio Rosario para que redacte la Primera Constitución de Trujillo y por iniciativa propia hace la Proclama de La Libertad. En esta ardua tarea, el Pensamiento Acción del Padre Francisco Antonio Rosario brilló como nunca y en la corredacción de ésta, el Padre Francisco Antonio Rosario conformó un equipo con los Presbíteros Bartolomé Monzant, Manuel Ignacio Briceño y el Poeta Juan Llavaneras.

El Padre Francisco Antonio Rosario era el Jefe de la Junta de Guerra de Trujillo en 1813.

El Padre Francisco Antonio Rosario luego de permanecer desde el 9 de Junio hasta el 12 de Junio por la noche en Trujillo, porque había recibido el 1 de Junio en su casa del Cucharito al Jefe de la Vanguardia del Ejército Libertador Atanasio Girardot y acompañado a éste a la Ciudad Capital, en el acto de instalación del Gobierno Independiente de Trujillo, emprendió raudo su viaje a su casa del Cucharito, hoy Carmania, en Mendoza, para celebrar su cumpleaños y simultáneamente esperar la llegada del Libertador Simón Bolívar Palacios quien venía de Mérida. Este patriota trujillano con su proposición en su mente, corazón y mano de la Guerra a Muerte.

Cabe recordar que El Villorio La Libertad del Padre Francisco Antonio Rosario estaba conformado por la casona principal de la hacienda, la Casa del Balcón (en la actualidad de la familia Matheus), la Casa de los Símbolos Templarios, Masones y Cristianos (actualmente de la familia Rosales Mejía), donde en los dinteles están unas figuras distribuidas por los puntos cardinales, en el exterior: Por el Norte un toro que representa la fuerza o vitalidad, un mural antiguo que la denomina “Buenos Aires”; por el Este una estrella de siete puntas con un ojo en el medio, en la parte superior de una ventana que simboliza el nacimiento de la universalidad; por el Sur una espada arabesca que atraviesa un corazón que identifica la pasión; por el Oeste una pila bautismal que ilumina la fe. En el interior: Por el Norte una culebra tomada por una mano que irradia el pecado dominado por el ser humano; por el Este un rosario emblema de la evangelización; por el Sur una mesa con un vaso o vasija y una botella de vino llenándola que es la metáfora del origen de la vida; por el Oeste una Cruz Latina imagen del Jesús de Nazareth Libertario, una cruz con la corona que le colocaron a Jesús de Nazareth y una sábana donde estuvo la mortaja del Cristo Crucificado, las dos cuelgan de la cruz, un báculo y un bastón que representan en don de mando. Asimismo se divisa por el Norte la Quebrada Dorá, el Trapiche y los Higuerones posterior propiedad de los hermanos Paludi, los hoy Municipios Valera, Carvajal, Motatán, Betijoque, la Zona Baja y otros; por el Este el Llano del Jeromito con una vista parecida al anterior; por el Sur el Cañón que viene desde Mérida, atraviesa la Cordillera hasta el Sector San Luis de Valera; por el Oeste el Biscocho Quebradón, se divisa el Castil de La Reina en el Municipio Escuque. En esta Villa o Hacienda “La Victoria” se producía maíz, cacao, café, caña de azúcar, aguacate, naranja, limones, tubérculos, hortalizas y otros.

El Padre Francisco Antonio Rosario tenía en su Hacienda una imprenta con xilógrafos o técnica de grabar imágenes en madera.

Al llegar El Libertador a El Cucharito, el Presbítero Francisco Antonio Rosario lo recibe en su casona de la hoy Carmania y le informa detalladamente sobre la captura del Coronel Antonio Nicolás Briceño en la Selva de San Camilo, Apure, vía Bochalema y Chinácota, en su camino desde San Cristóbal, por parte del Jefe Realista José Yánez había salido de Barinas. El Gobernador de Barinas Antonio Tiscar y Pedroza plantea fusilarlo. Por lo que sin apresuramiento, pero con paso firme, decisión y coraje hay que firmar la Proclama de Guerra a Muerte de una vez por todas. El Libertador le agradece la pormenorizada información y análisis de la situación de Trujillo con respecto a la Guerra a Muerte y juntos elaboraron un bosquejo, borrador, primeras ideas o apuntes de la trascendental Proclama que le dio fuerza, vigor e identidad a la causa de la Independencia. El Libertador Simón Bolívar Palacios y el Padre Francisco Antonio Rosario protagonizan un diálogo, esbozo o borrador sobre la Proclama de Guerra a Muerte que sería dictada, redactada y firmada en Trujillo.

En ciertas circunstancias La Biblia permite matar, Caín mató a su hermano Abel; Abraham, por mandato de Dios estuvo a punto de matar a su propio hijo, Dios a última hora lo impidió; Jesús de Nazareth atacó con un látigo a los mercaderes en el templo y sentenció: “No he traído la paz al mundo, sino la espada y el fuego y un horno gigantesco para quemarlos, porque existe la división”, Lc 12, 49. “En una familia de cinco personas, tres estarán contra dos; quienes hablan de paz son lobos vestidos de ovejas”. “Ni paz os dejo ni paz os doy”. “A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y al pueblo lo que es del pueblo”. “Un país que esté dividido en dos bandos, pronto se autodestruirá”. “Quien me siga a mi tiene que abandonarlo todo, sus hijos, padres, hermanos, esposas y demás familiares, incluso por esto surgirá el odio entre familia contra familia, hermano contra hermano, hijo contra hijo y más aún por nuestra actitud despreocupada, al causar molestia a los espíritus inmundos”. “El que me siga se niega así mismo, carga su cruz y sigue mis pasos”. “No te preocupes por el alimento, preocúpate por la Vida, es más importante que el cuerpo; no confíes en tu hermano, tío, sobrino, ni en tu mujer u hombre; quien me siga, quien tenga sed de Justicia y sea perseguido por esta causa, será calumniado, señalado, desprestigiado y asesinado; sólo los dignos, honestos y consecuentes, alcanzarán la merced del cielo; porque existe gente dañina, falsa, perversa y torcida; Los que sigan mis palabras serán expuestos a la mala reputación, derrota, rechazo, escarnio, aislamiento, soledad, maldad, traición, muerte. Los involucrarán en cosas que no han hecho. Apóstoles: Ustedes también van a vacilar, me abandonarán, aunque yo sé quienes me critican, a mis espaldas hablan mío y me abandonarán, lo harán como lo hicieron otros discípulos. Si amas a tu madre, padre, hija, hijo, más que a mí, no serás digno”. “Quien quiera más a su hijo no es digno de quererme a mí”. “Podrán torturar mi cuerpo, destruir mis huesos, incluso matarme, ver mi cadáver, pero no mi obediencia”. “Odia a los tibios y neutros”. “El valiente se hace prudente y el cobarde se tiñe de valiente”. “Primero entra un camello por el ojo de una aguja que un rico al cielo”. “Bienaventurados sean ustedes, cuando sean insultados, odiados y perseguidos por seguir mi causa”. “Alegraos, disfrutaos, regocijaos de los que persiguen, calumnian, hablan mal de vosotros, porque ustedes serán bienaventurados, el cielo será de ustedes y quienes los critiquen se incomodan, irritan, molestan, enojan, sienten envidia, egoísmo e inferioridad con vosotros, en sí, ellos mismos por su rencor se autolastiman, autoagreden, autodañan, autovictimizan y autodestruyen. Bienaventurado el perseguido y el que tenga sed de Justicia”. “No le hagan caso a los que los critiquen porque son ciegos guías de ciegos y recuerden que estos juntos caerán en el hoyo”. “El que no es contra nosotros, por nosotros es”. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. “Vendrán falsos profetas y adoradores del becerro de oro”. “No vale la adoración sino la que nace en el corazón y en la verdad”. “No tener falsas idolatrías”. “Siempre viviré con agonía, por causa de los que más he beneficiado hasta el fin de los siglos”. “Las plantas que no han sido sembradas con la creación serán arrancadas”. “Árbol que no sirve, que no da frutos, se corta y se lanza al fuego”, “El clavo que sigue sobresaliendo recibe más martillazos” y reafirmó sus planteamientos a través de los siguientes pensamientos: “Felices los que tienen hambre y sed de Justicia, porque serán saciados”, Mateo 5, 6. “Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”, Mateo 5, 11 – 12. “Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca”, Mateo 7,24. “Cae la lluvia vienen los torrentes y soplan los vientos, se echan sobre ella pero la casa no cae, porque esta cimentada sobre la roca”, Mateo 7,25. “Más todo el que escucha mis palabras y no las cumple, es como el hombre necio que ha edificado su casa sobre arena”, Mateo 7,26. “Cae la lluvia, vienen los torrentes y soplan los vientos, se echan sobre ella y la casa se cae y es grande su ruina”, Mateo 7,27. “¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos y los azotarán en sus sinagogas. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mía y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos”, Mateo 10, 17 – 18. “Un hermano denunciará a su hermano para que lo maten y el padre a su hijo, y los hijos se sublevarán contra sus padres y los matarán. Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará”, Mateo 10, 21 – 22. “El que quiera seguirme, que renuncie así mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí) y por el Evangelio, la salvará. De que le sirve a uno si ha ganado el mundo entero, pero se ha destruido así mismo, que podría dar para rescatarse así mismo. Yo les aseguro: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su padre rodeado de sus santos ángeles”, San Marcos 8 – 34. “¿De qué venían discutiendo por el camino?, ellos se quedaron callados, pues habían discutido entre sí sobre quién era el más importante de todos, entonces se sentó, llamó a los 12 y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos”, San Marcos 9 – 29 – 36. “Si tu mano te está haciendo caer, córtatela; y si tu ojo prepara tu caída, sácatelo, pues es mejor para ti entrar con una sola mano y con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con los dos al infierno, donde sus gusanos no mueren y el fuego no se apaga. Pues el mismo fuego los conservará”, San Marcos 9 – 43 – 49. “En los últimos días habrán escenas espantosas”, Lucas 21, 7 – 11, Mateo 24, 3 – 14. “Hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados”, Lucas 12, 6 – 7. “Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del hijo del hombre. Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres”, Lucas 6, 22 – 23. “Ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y echa en el fuego”, Lucas 2, 3 – 9. “Dióle Leví después un gran con­vite en su casa, al cual asistió un gran­dísimo número de publicanos y de otros que los acompañaban a la mesa. De lo cual murmuraban los fariseos y los escribas de los judíos, diciendo a los discípulos de Jesús: ¿Cómo es que coméis y bebéis con publícanos, y con gentes de mala vida?. Pero Jesús, tomando la palabra, les dijo: Los sanos no necesitan de médico, sino los enfermos. No son los justos, sino los pecado­res a los que he venido yo a llamar a penitencia. Todavía le preguntaron ellos: ¿Y de qué proviene que los discípulos de Juan ayunan a menudo, y oran, como también los de los fariseos, al paso que los tuyos comen y beben?”, Lucas 5, 29 – 33. “Nadie corta un pedazo de vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de el no armoniza con el viejo”, Lucas 5, 6 – 36. “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge desparrama”, Lucas 11, 12 – 23. “Más os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer”, Lucas 12, 14. “Un buen pastor no abandona su rebaño, como la gallina que ampara a sus pollitos bajo sus alas, ¡Jerusalém, Jerusalém, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos, a la manera que el ave cubre su nidada debajo de sus alas y tú no has querido!”, Lucas 13, 34. “Miren que los envío como ovejas en medio de lobos; sean, pues, precavidos y sagaces como la serpiente, pero sencillos y cándidos como la paloma”, Mateo 10, 16. “Conozco bien tus obras, que ni eres frío ni caliente: ¡ojalá fueras frío o caliente! Más por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca”, Apocalipsis 3, 15 – 16. “Yo a los que amo, los reprendo y los castigo”, Apocalipsis 3, 19. “Leerás continuamente el Libro de esta ley y lo meditarás para actuar en todo según lo que dice. Así se cumplirán tus planes y tendrás éxito en todo. Yo soy quien te manda; esfuérzate pues y sé valiente”. Josué, Capítulo 1, Versículo 8. “Bendito sea el Señor, roca mía, que prepara mis manos para la pelea y mis dedos para la guerra”, Salmo 144. “Pero, si no toman otro camino, todos perecerán igualmente”, Lc 13,5. “Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha tenido misericordia; pero la misericordia se ríe del juicio”, Apóstol Santiago, St. 2, 13. Jesús de Nazareth le dijo a tres de sus seguidores: “Tomen 10 onzas de oro cada uno para que las reproduzcan”, luego les preguntó: ¿Qué hicieron con el dinero?, el primero las reprodujo 10 veces más, el segundo las reprodujo 5 veces más y el tercero le dijo: “Como tú eres muy exigente y me exiges algo que no puedo cumplir, yo guardé el dinero”. “Si lo que busco es la aprobación de la gente ya no seré seguidor de Cristo” y “Querer tener contentos a todos será atormentarse en vano”, San Pablo. “El hecho de que te alaben o vituperen no te hace más grande”. “Dichosas las entrañas que no engendraron y las mamas que no amamantaron; es mejor no tener hijos para no traerlos a estas calamidades”. “Los malvados, mis enemigos se junta para atacarme y destruirme; pero ellos son los que tropiezan y caen”. “Por mi culpa estarán como ovejas rodeadas de lobos y no se detengan a hablar con nadie en el camino”. “Los gobernantes y los grandes tiranizan y oprimen”. “La grandeza de un Ser Humano es servir a los demás”. “Te seguiré, me despediré de mi familia; no, el que me siga no debe mirar atrás”. “En la Cátedra de Moisés, muchos profetas hay; haced como ellos dicen, pero no hagáis como ellos hacen”. “Todos los que habían creído estaban juntos, vendían sus propiedades y bienes y los representaban a cada uno, según sus necesidades y habilidades”. “No hay que imaginarse lo que ocurrirá en el Cielo y en la Tierra, porque a la final pasará”. “Por las naciones que habéis ido me han desacreditado; por qué me buscan entre los muertos, estoy vivo he resucitado”. Jesús (al viñador que la higuera no le producía higos) Córtala ¿Para qué ocupa tierra inútilmente?. “Los marranos se solazan en el lodo, antes que en agua pura”. “El impío lanza toda su crueldad contra el justo, tiempla su arco y dispara su flecha, pero ésta se le devuelve y se le clava en su corazón”. “No hay que abrir demasiado las puertas a los vecinos y a los amigos, porque te arruinan”. “Apartaos de mí malditos hacedores de maldad, porque yo nunca los conocí y el que pisotea la sangre del hijo del hombre, de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, soy espíritu y verdad”. “El enemigo nos hace valerosos”. “Si estás conmigo carga la cruz y sígueme. Nadie le puede servir a dos amos. Vale más la vida que la comida y vale más el cuerpo que la ropa”. “Maldito el hombre que confía en el hombre”. “Una sola palabra bastará para sanarte”. “Me matas o te mato”. “A grandes males grandes remedios”. “Quien peque morirá”. “Tenía hambre y me diste de comer”. “No le hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti”. “Los líderes no podemos ponerle cargas muy pesadas al pueblo, que no estemos dispuestos nosotros a cargar”. “Por falta de conocimiento se perdió el pueblo”. “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está muy lejos de mí”. “El pueblo tiene labios embusteros”. “Si eres tibio o frío te escupiras y vomitarás a ti mismo”. “Si los que mandan a pelear, pelearan entre sí, no habría guerras”. “Pedro me amas más que ellos, apacienta mi rebaño”. “Muchos son los invitados, pocos los elegidos”. “Dios es el Héroe de la Guerra”. “Vamos ahora ricos, llorad y aullad por las miserias que os vendrán; vuestras riquezas están podridas y vuestras ropas están comidas de polilla. Los pastores asalariados son falsos. Dios no habita en templos hechos por manos humanas. Ora en tu aposento. Hay de los que oprimen a los pobres. No explotarás ni oprimirás a los humildes y pobres. Hay de los que dictan leyes injustas para tiranizar, robar y despojar a las viudas y huérfanos. No oprimirás a tus prójimos, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta mañana. ¿Qué paz puede haber entre la hiena y el perro? ¿Qué paz entre el rico y el pobre?, No se trata de que otros tengan comodidad y los demás sufran. Busquen la Igualdad. La raíz de todos los males es el amor al dinero”. “Quien no tenga piedad ni misericordia ni compasión con nosotros, no podemos tener piedad ni misericordia ni compasión con él”. “Quien intente guardar su vida la perderá y quien la pierda la conservará”. “El pecado se lava con sangre”. “El caliz de tu sangre que será derramado por vosotros para el perdón de los pecados”. “La sangre de Cristo me protege de todo mal”. Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, golpe por golpe, herida por herida, vida por vida; así como vergüenza por vergüenza, humillación por humillación y venganza por venganza; Quien me maldiga lo maldeciré; Quien me bendiga lo bendiciré; Ni la vida ni la muerte nos apartarán del amor a Dios; Por su lealtad hacia mí los odiarán; No odien lo que se repriman; Quien da limosna daña su espíritu; Quien mucho reza se condena; Lo acontecido al tocar la quinta y sexta trompetas: 1. El quinto ángel tocó la trompeta; y vi una estrella del cielo72 caída en la Tierra, y diósele la llave del pozo del abismo. 2. Y abrió el pozo del abismo; y subió del pozo un humo semejante al de un grande horno; y con el humo de este pozo quedaron oscurecidos el sol y el aire. 3. Y del humo del pozo salieron lan­gostas73 sobre la tierra, y dióseles poder, semejante al que tienen los escorpiones de la Tierra, 4. y se les mandó no hiciesen daño a la hierba de la Tierra, ni a cosa verde, ni a ningún árbol; sino solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes. 5. Y se les encargó, no que los mata­sen, sino que los atormentasen por cinco meses; y el tormento que causan, es co­mo el que causa el escorpión, cuando hiere o ha herido a un hombre. 6. Durante aquel tiempo los hombres buscarán la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte irá huyendo de ellos74. 7. Y las figuras de las langostas se parecían a caballos aparejados para la batalla; y sobre sus cabezas tenían como coronas al parecer de oro, y sus caras así como caras de hombres75. 8. Y tenían cabellos como cabellos de mujeres, y sus dientes eran como dien­tes de leones. 9. Vestían también lorigas, o corazas como lorigas de hierro, y el ruido de sus alas como el estruendo de los carros ti­rados de muchos caballos que van co­rriendo al combate. 10. Tenían asimismo colas parecidas a las de los escorpiones, y en las colas aguijones, con potestad de hacer daño a los hombres por cinco meses; y tenían sobre sí, 11. por rey al ángel del abismo, cuyo nombre76 en hebreo es77 Abaddón, en griego78 Apollyon, que quiere decir en latín Exterminans, esto es, el Exterminador. 12. El un ay se pasó ya, mas luego después van a venir dos ayes todavía. 13. Tocó, pues, el sexto ángel la trom­peta; y oí una voz que salía de los cua­tro ángulos del altar de oro, que está colocado ante los ojos del Señor, 14. la cual decía al sexto ángel, que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles del abismo, que están ligados en el grande río Eufrates79. 15. Fueron, pues, desatados los cuatro ángeles, los cuales estaban pronto para la hora, y el día, y el mes, y el año, en que debían matar la tercera parte de los hombres. 16. Y el número de las tropas de a caballo era de doscientos millones80. Porque yo oí el número de ellas. 17. Así como vi también en la visión los caballos; y los jinetes vestían corazas como de fuego, y de color de jacinto, o cárdenas, y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leo­nes: y de su boca salía fuego, humo y azufre. 18. Y de estas tres plagas fué muerta la tercera parte de los hombres, es a sa­ber, con el fuego, y con el humo, y con el azufre, que salían de sus bocas. 19. Porque la fuerza de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas son semejantes a serpientes, y tie­nen cabezas, y con éstas hieren. 20. Entretanto los demás hombres, que no perecieron con estas plagas, no por eso hicieron penitencia de las obras de sus manos, con dejar de adorar a los demonios y a los simulacros de oro, y de plata, y de bronce, y de piedra, y de madera, que ni pueden ver, ni oír, ni andar; 21. ni tampoco se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, o deshonestidad, ni de sus robos. (72) A Luzbel caído del cielo, al cual permitirá Dios que salga del infierno con gran muchedumbre de espíritus malos. (73) Algunos por las langostas entienden los que se apartaron de la fe, o los falsos apóstoles. (74) Is. II. 19. — Os. X, 8. — Luc. XXIII, 30. — Sab. XVI, 9. (75) Toda la pintura que aquí se hace, la apli­can algunos a los mahometanos o sarracenos. — Véase Joel I y ll. (76) Véase Nombre. (77) IIT IK. (78) ATO YY VWV. (79) Véase Demonio.—El Río Éufrates era el de Babilonia, símbolo del Infierno. (80) Véase Número. San Juan de Pastmos, Capítulo IX.

El Padre Francisco Antonio Rosario, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y el Doctor Cristóbal Mendoza, orientaban la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”, que tenía como insignia: “Todo Imperio, poder y autoridad desaparecerán”; conformada por 120 hombres y 60 mujeres; su Secretaria Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno; los demás miembros de la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” eran: el General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán, Coronel Manuel Gogorza Lechuga, Coronel Andrés Linares Quintero y sus hermanos: Rogelio, Manuel, Felipe, Juan José, José de La Cruz y José María, Coronel Pedro Miguel Chipía, Coronel Miguel Vicente Cegarra, Coronel José Manuel Arráiz, Coronel Vicente de La Torre, Coronela Barbarita de La Torre, Coronela Juana Paula Luzardo Chirinos, Coronel Miguel Valera Salas, Coronel Sebastián Briceño, Coronel Alonso Uzcátegui, Coronel Miguel de La Parra y su hermano Juan Antonio de La Parra, Poeta Juan Llavaneras, Doctor Miguel Ignacio Briceño, Escribiente Juan Andrés Aldana Cegarra, Primer Gobernador Político Militar Jacobo Antonio Roth, Segundo Gobernador Político Militar Juan Manrique, el Presbítero barinés Ramón Ignacio Méndez, el merideño General Juan Antonio Paredes, el Coronel Luis María Rivas Dávila; el padre, la madre y la esposa del Coronel Luis María Rivas Dávila, Ignacio de Rivas, Bárbara Dávila y Ribera y María de Jesús Rivero, respectivamente; el cubano Licenciado Francisco Javier Yanes, el español Miguel Blasco, el italiano Bartolomé Chaves Gandulfo; el hermano mayor del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán, Coronel José Tomás Carrillo y su esposa Rosalía Quevedo, su hijo Juan Bautista Carrillo Quevedo y su cuñado Vicente Quevedo; los parientes del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán: Candelario, Gabriel y José Antonio Carrillo; Doctor Angel Francisco Mendoza, Licenciado José Ignacio Uzcátegui, Mauricio Uzcátegui, Domingo Uzcátegui, Emigdio Briceño “El Ajusticiado”, Manuel Felipe Pimentel, Manuel Delgado, Angel de Mendoza, José Miguel de Labastida Briceño, Francisco Antonio de Labastida Briceño, Juan José Betancourt, José de La Cruz Mateos, Pedro Vicente Briceño Pacheco, José Lorenzo Briceño, Fernando Barreto, Domingo Peña, Pedro Pablo Valera, José Ignacio González, Matías Perdomo, Domingo Gómez, Juan José Briceño Pacheco, José Bonifacio González, Domingo Antonio de La Torre, Francisco Andrés Mendoza; los hermanos del Padre Francisco Antonio Rosario: Presbítero Nicolás Rosario, Luis Rosario y su esposa Betsabé Mendoza Rosario; Miguel Rosario y su esposa Roxana Uzcátegui Linares; Fernando Rosario y su esposa la Capitana Teresa Gogorza Lechuga; José Eliseo Rosario y su esposa María Fernanda Rodríguez Albano; Agustín Rosario y su esposa María Teresa Semprún; Juan Evangelista Rosario y su esposa Judith Briceño Carrillo; Benjamín Rosario y su esposa Antonia Carrasquero Briceño; Juana Rosario y su esposo Antonio Carrillo Uzcátegui; Hemeteria Rosario y su esposo Felipe Terán Araujo; Rosaria Rosario y su esposo Francisco Carrillo Rosario; Dolores Rosario y su esposo Pablo Rosario Carrillo; Georgina Rosario y su esposo Luis Santos Rivero; Luisa Rosario y su esposo José María Pacheco Terán; Ana Catalina Rosario y su esposo Pedro Alcántara Briceño; María Rosario y su esposo Juan Pablo Alvarez; los hijos del Padre Francisco Antonio Rosario: Francisco Rosario, Fernando Rosario, Catalina Rosario, Nazaria Rosario, Blanca Rosario, Carmen Rosario, Juan Evangelista Rosario; la compañera del Padre Francisco Antonio Rosario, la trujillana Roxana Giacopinni; el esposo de la Coronela Barbarita de La Torre, el trujillano Antonio Guillén; la esposa del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, la caraqueña Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler; la primera esposa del Doctor Cristóbal Mendoza, la trujillana Juana Briceño Méndez Mendoza; la segunda esposa del Doctor Cristóbal Mendoza, la trujillana María Regina Montilla del Pumar; la tercera esposa del Doctor Cristóbal Mendoza, la guaireña Gertrudis Buroz Tovar; la esposa del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán, la barinesa Josefa Avila; la primera esposa del Coronel Miguel Vicente Cegarra, la trujillana Rosalía Caro; la segunda esposa del Coronel Miguel Vicente Cegarra, la trujillana Capitana Dolores Briceño Valbuena; la esposa del Coronel José Manuel Arráiz, la guariqueña Isabel Mena; la esposa del Coronel Vicente de La Torre, la trujillana Manuela Gutiérrez del Corral; la esposa del Coronel Sebastián Briceño, la trujillana Rosa Tortolero y su hija la trujillana Concepción Briceño Tortolero; la esposa del Coronel Alonso Uzcátegui, la guayanesa Casimira Florez Ortiz; la esposa del Coronel Miguel de La Parra, la española Ana de Olmedo Sanabria Gómez y Espinoza; la esposa del Poeta Juan Llavaneras, la trujillana Manuela Briceño Sierralta; la esposa del Escribiente Juan Andrés Aldana Cegarra, la trujillana María Manuela Cegarra; la esposa del caraqueño de origen escocés Jacobo Antonio Roth, la trujillana Capitana María Teresa Briceño Sierralta; la esposa del Coronel Francisco Javier Briceño Briceño, la trujillana Gertrudis Briceño Parra; la esposa del Coronel José Ignacio Briceño Briceño, la caraqueña Josefa Gedler; la esposa del Coronel Domingo Briceño Briceño, la zuliana Ramona Carmona; la esposa del español Miguel Blasco, la caraqueña María Eugenia Quintana y la esposa del italiano Bartolomé Chaves Gandulfo, la trujillana Capitana Antonia de La Parra; las hermanas (os) Briceño Briceño y Briceño de La Torre: María Ignacia, Encarnación, Pedro Fermín, Francisco Javier, Juan José Indalecio, José Ignacio, Domingo Briceño Briceño y Narcisana, Gabriel, María de La Concepción, Margarita Ana Briceño de La Torre; la madre de los Briceño Briceño, Francisca Briceño Pacheco y Toro; la madre de los Briceño de La Torre, Margarita de La Torre; la tía por parte de padre Regina Briceño Quintero, el tío por parte de madre Juan Pablo Briceño Pacheco, Simona Perdomo, Josefa Briceño, Rafaela Briceño Sierralta, Lucía Briceño Uzcátegui, Mariana Briceño Guzmán, María Antonia Delgado, Francisca Briceño, Anastasia Mendoza Parra y los primos de los Briceño Briceño y Briceño de La Torre: Andrés, Juan José, Felipe Briceño y Pedro Briceño Ramírez, donde estaban los sacerdotes: Luis Ignacio y Juan José Mendoza (hermanos del Doctor Cristóbal Mendoza), Bartolomé Monzant (de origen maracaibero), Enrique Manzaneda Salas, José Ignacio Briceño Pacheco, José Antonio Rendón, José Antonio Mendoza, Faustino Mendoza, Juan Nepomuceno Ramos Venegas, José de Segovia, Fray Ignacio Alvarez Abreu, Salvador Vicente de León, José Ricardo Gamboa, Fernando Perdomo, J. A. Subiaga, Antonio José Durán, Pablo María Quintero, Basilio José Barazarte, los hermanos José Martín, Juan Evangelista y Joaquín Durán, quienes llevaban la voz campante de la aplicación necesaria de la Guerra a Muerte. Este equipo de mujeres y hombres se reunían en la Hacienda “La Concepción” y “Santo Domingo” en Mendoza del Valle de Bomboy de las familias Briceño Briceño y Briceño de La Torre, en la Hacienda “El Cucharito o Carmania” en Mendoza del Valle de Bomboy y en la Villa “La Rosariera o del Apamate” en la Parroquia Chiquinquirá de Trujillo, de la familia Rosario Rosario y en La Villa Mendoza Parra en las Parroquias Chiquinquirá y Matriz de Trujillo de la familia Mendoza Parra y cuando se acentuó la represión en el Estado Trujillo por la Ley de La Conquista y la Proclama de Guerra a Muerte se reunían clandestinamente debajo y en los alrededores del Puente “El Calicanto” en Mendoza del Valle de Bomboy, en las montañas del Sector La Chapa, en las Cuevas de la Peña o Piedra de la Virgen del Rosario, San Pedro y San Pablo, San Antonio del Monumento a la Virgen de La Paz y en el Sector Ocanto, llamado anteriormente “La Rosariera” o “Los Rosario”. El Padre Francisco Antonio Rosario conversó con El Libertador sobre la detención del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, un mes antes, el 15 de Mayo, y trasladado a Barinas, así como de otras venezolanas y venezolanos en todo el territorio de Venezuela y en el extranjero como es el caso de sus tres hermanos: Pedro Fermín, Francisco Javier y Domingo Briceño Briceño, quienes estaban presos en Puerto Rico, enviados allí por el llamado “El Verdugo de Trujillo”, Manuel Geraldino, quien los detiene cuando habían regresado de Boconó a Trujillo, por encontrarse enfermo su hermano Domingo; todos estos estaban condenados a muerte, por lo que se justificaba enfrentar con todos los hierros la Ley de La Conquista, decretada por el Jefe Realista Domingo Monteverde, el 18 de Marzo de 1812, quien venía desde la ciudad de Coro con esta campaña homicida. Recordemos que Francisco de Miranda combate en Valencia y obtiene la victoria, el 11 de Junio de 1811. El 16 de Marzo de 1812, comienza a sesionar el Congreso de Valencia, ciudad elegida como Capital, el 7 de Mayo. El 10 de Marzo se había producido el desembarco en Coro del sicario español Domingo Monteverde y recibe órdenes del Jefe Realista Capitán General Juan Manuel Cagigal. Trujillo cae en manos del Brigadier General Ramón Correa “Conde de Torre Pando”. El 6 de Abril de 1812, el Congreso suspende las sesiones y el 26 de Abril, el Ejecutivo se disuelve y nombra dictador a Francisco de Miranda. Los tres hermanos del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño lograron fugarse de la prisión de Puerto Rico, el 15 de Junio de 1813, el mismo día que fusilan a su hermano Antonio Nicolás, en Barinas y que El Libertador firma en Trujillo, la Proclama de Guerra a Muerte.

Después de los sucesos ocurridos en Trujillo: Aclamación de Trujillo Independiente porque se desprende de la Provincia de Maracaibo, el 11 de Junio de 1810; Declaración de La Independencia de Trujillo, el 9 de Octubre de 1810; la Primera Constitución de Trujillo con la Proclama de La Libertad, el 2 de Septiembre de 1811 y los sucesos ocurridos en Venezuela: Declaración de la Independencia, el 19 de Abril de 1810; la Firma del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de Julio de 1811; la caída de la Primera República, el 25 de Julio de 1812, la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” analiza la situación existente y realiza el siguiente planteamiento: Primero, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño cuando la Firma del Acta de Independencia insta a buscar apoyo a nivel nacional e internacional para la causa de la Independencia de Venezuela y América, por lo que él había recorrido a pie y a caballo prácticamente todo el territorio de Venezuela, para que las Provincias se unieran a la causa de la Independencia, habiendo conseguido que firmaran las Provincias representadas por el Diputado Juan Pablo Briceño Pacheco por Trujillo, el Diputado Presbítero Ramón Ignacio Méndez por Barinas (sustituyó al trujillano Presbítero Doctor Juan José Mendoza, era el Diputado por Guasdualito, Apure y quien no pudo asistir al Congreso de Caracas, porque estaba enfermo, por lo que la Junta de Gobierno de Barinas envía al Presbítero Ramón Ignacio Méndez; de lo contrario, hubiesen sido tres los trujillanos firmantes por las Provincias Independentistas de Occidente) y él como Diputado por Mérida. Quizás si el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño hubiese sido elegido Presidente de Venezuela en el Segundo Triunvirato del 25 de Marzo de 1812, en el que sacó 30 votos, no habría permitido que cayera la Primera República, por las siguientes razones: Primero, por sus dotes de orador; segundo, porque era un gran organizador tanto en lo político como en lo militar y tercero, con su personalidad, carisma y carácter hubiese tomado todas las medidas pertinentes, sin temblarle el pulso para salvar la Patria, tal como lo demostró más adelante, porque por su mente jamás pasó ni la más remota idea de capitular. Y él como firmante del Acta de Independencia del 5 de Julio de 1811, utilizó una táctica que fué más allá de este hecho trascendental y sabía en su visión Libertaria que la lucha por la Libertad del continente americano pasaría por una penosa guerra, por ello que el 16 de Enero y el 20 de Marzo de 1813, pone en práctica su Decreto de Guerra a Muerte. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño exclamaba desde la Tribuna del Congreso de 1811: “Venezolanos, sacrificad a cuantos se opongan a la Libertad que ha proclamado Venezuela y que ha jurado defender junto con los demás pueblos que habitan el universo de Colón” y posteriormente, reafirmó las palabras de su tío por parte de madre Juan Pablo Briceño Pacheco, cuando la Firma del Acta de Independencia manifestó lo siguiente: “No trato de reforzar las razones que tan sabiamente se han expuesto a favor de nuestra Independencia, pero tampoco puedo privar a la Provincia de Trujillo de una declaratoria, que hace tanto honor a Venezuela. Ha habido algunos que han opuesto la futura suerte de Maracaibo y Coro asegurando que éste será motivo para que jamás se unan a nosotros. Yo creí sin embargo, que habiendo dos partidos en aquel punto, como los hay, de europeos y patriotas, éstos exaltarán y redoblarán sus conatos declarada la Independencia, al paso que aquellos no puedan intrigar ni maquinar más de lo que han hecho con el objeto de tiranizarlo. Soy, pues, de sentir que el momento mismo quede sancionada la declaratoria. . .”. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño finaliza diciendo: “Después de la Revolución Francesa y Norteamericana hay que tener mucho cuidado con las intenciones imperialistas de estos países”. Segundo, el Padre Francisco Antonio Rosario cuando cae la Primera República, reafirma la esencia de la Proclama de La Libertad del 2 de Septiembre de 1811, que Venezuela debía ser enteramente libre y que había que darle un no rotundo, tanto al reinado de España como a la intromisión Napoleónica en la Península Ibérica, haciendo referencia que el Acta firmada el 5 de Julio de 1811, en uno de sus apartes tomaba como suya a la Regencia instalada en España, con la disolución de la Junta Central; los Diputados juraron unánimemente al Congreso de Caracas: “Conservar y defender los Derechos de Fernando VII”, quien estaba preso en Francia y la aseveración que de Venezuela se formarían las demás naciones en vista de las continuas promesas de lealtad a España, formulada a partir del 19 de Abril de 1810; le daba vivas al Rey y planteaba abajo Napoleón Bonaparte, cuando había que combatir a los dos y darle vivas a la Libertad; esto motivó a que decenas de patriotas no firmaran esta Acta, inclusive el joven Simón Bolívar Palacios. El Padre Francisco Antonio Rosario abrogó por la Independencia Total, Autonomía Plena y Restablecimiento Jurídico de todos los derechos de los connacionales y discernió sobre tres puntos considerados básicos para alcanzar la Libertad: a.- Presentar un Proyecto Dinámico que contemplara la honestidad, el perfil o carisma de los ejecutantes; b.- Formar individuos y milicias con un fuerte carácter, personalidad segura y una férrea disciplina; c.- Conformar una audaz organización con centenares de redes de espías en todas las comunidades para detectar a tiempo la insubordinación, la delación y la traición y que tanto las mujeres y hombres que la conformaran pasasen por un tamiz, para evitar la infiltración realista o de otra índole. El Padre Francisco Antonio Rosario analizó las causas de la pérdida de la Primera República: Desorden, Indisciplina y la Carencia de un Proyecto Interterritorial, fustigando la entrega de Francisco de Miranda en la Capitulación de San Mateo, el 25 de Julio de 1812 y manifestó que la Libertad de Venezuela no se sellaría sin que se llevara una Guerra a Muerte, porque la historia hasta la del Antiguo Testamento estaba llena de sangre. Del mismo modo la desobediencia a Dios por parte del Imperio Español llevaría a un derramamiento de sangre en todos los confines de América. Más todavía, cuando todos sabemos que la Iglesia ha sufrido un descalabro por las posiciones realistas y patriotas, siendo reciente que se elevó la Diócesis de Caracas unidas a la de Mérida y Guayana a Arzobispado Metropolitano, el 15 de Noviembre de 1804, en cumplimiento a la Real Cédula del 16 de Julio. Ahora se trataba en el espacio tiempo temporal de luchar a brazo partido con las armas que proveyera un ejército moderno para emprender la histórica limpieza de todo lo que oliera a Imperio Español. El Padre Francisco Antonio Rosario condenó la traición, viniera de donde viniera, porque según sus palabras y hechos era lo más aborrecible que seres de baja calaña pudiesen hacer y sostuvo que había que combatir el Decreto de La Monarquía y La Real Audiencia de Venezuela, del 15 de Octubre de 1810, donde planteaban el indulto a todos los infidentes o traidores, por esta razón hay que apoyar a todos los presos trujillanos caídos en 1812 y trasladados a Maracaibo para enjuiciarlos las autoridades realistas; asimismo se opuso al Estatuto de Bayona de 1808 y la Constitución de Cádiz de 1812, tratados de dominio de España. El Padre Francisco Antonio Rosario expresó que para luchar contra el Imperio Romano, los Cristianos tenían un Partido (Colectivo) de la Subversión y Revuelta; y al mismo tiempo hizo un llamado para exaltar la lealtad, la consecuencia, la dignidad, porque existía un fermento contrarrevolucionario que tenía en vilo a los habitantes de Venezuela, por ello apoyó a su coterráneo, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño cuando quiso fusilar a 10 realistas en La Victoria y Valencia y cuando mandó a ejecutar a los curas monarquistas, Doctor Martín González y Carlos López; también que en su condición de Presbítero le daba un espaldarazo al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño cuando dice que la Junta de Mérida es muy eclesiástica, al estar conformada por varios sacerdotes y la de Trujillo integrada por varios Briceño, motivado a ello su tío por parte de madre Juan Pablo Briceño Pacheco se quitó el apellido Briceño en la Firma del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de Julio de 1811 y se utilizó la Táctica que el hermano del Doctor Cristóbal Mendoza, el Presbítero Juan José Mendoza no fuese al Congreso Constituyente de 1811 en Caracas a firmar por la Provincia de Barinas, para que no se viese como una influencia familiar de los Briceño y Mendoza, sino un llamado de las numerosas familias trujillanas y venezolanas a la Independencia. El Padre Francisco Antonio Rosario enfatizó que había que pensar y actuar pronto, con decisión y con el valor de nuestros ancestros, plasmado en el Canto Guerrero Kuikas, no sea que al transcurrir del tiempo nos depare que la Revolución de Independencia nos trague como Saturno a sus hijos, como les ocurrió a los líderes de la reciente Revolución Francesa, principalmente al incorruptible Maximiliano Robespierre, quien murió el 9 de Termidor Año II (27 de Julio de 1794) en la guillotina después que la dirigió contra los Reyes de Francia Luis XVI y María Antonieta, el 14 de Julio de 1789, con la toma de la Prisión o Fortaleza de La Bastilla. Igualmente el Padre Francisco Antonio Rosario resaltó: “Hay que luchar día a día, porque si antes tuvimos el domingo para descansar, entretenernos y divertirnos, en esta hora estelar ese día para nosotros no existe, porque en el mundo denominado civilizado en un futuro cercano estará regido por los ideales de la Revolución Francesa y la Norteamericana; cabe destacar que sus intereses no son nuestros intereses; ellos sustituirán a los últimos imperios y la lucha de las venideras generaciones será contra estas naciones poderosas que ya han practicado la Revolución Industrial y que desarrollan eficientes técnicas de dominio, principalmente la nación del Norte con su naciente Confederación de sus 13 Estados”. Tercero, el Doctor Cristóbal Mendoza expresó sobre la urgente necesidad de la organización planteada por el Padre Francisco Antonio Rosario y sostuvo que Trujillo debía mantenerse libre a costa de lo que fuera; además hizo un llamado a mantenerse fieles a la causa patriota, aun estando en el exilio y poseer toda la fuerza moral para ayudar a los que por razones obvias se quedaron sufriendo toda clase de represalias por parte de los españoles con su ensangrentada Ley de La Conquista del 18 de Marzo de 1812 y la urgencia de darle una respuesta a esta atrocidad española, que por cierto el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño es quien propone enfrentar con todos los hierros, el 16 de Abril de 1812, y hacer un llamado a combatir en todos los frentes a esta tenebrosa Ley de La Conquista, encarnada en el jefe realista Domingo Monteverde. El Doctor Cristóbal Mendoza concluye expresando: “Tenemos que apresurarnos en dar a conocer los logros jurídicos de nuestras Constituciones, con el fin de evitar que nuestra soberanía sea desarraigada por los nuevos Imperios”. La historia en los hechos siguientes, principalmente la Proclama de Guerra a Muerte, así lo demostró, al surgir el avanzado Pensamiento Acción Libertario de los patriotas trujillanos, que fué fundido con las ideas del Libertador Simón Bolívar Palacios.

El Padre Francisco Antonio Rosario expresó que lamentaba la ausencia del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán por la captura de éste y posterior envío a Maracaibo como un reo en la razzia sufrida en 1812 y hacerle estas propuestas al Brigadier General Simón Bolívar Palacios y señala que se harían los preparativos para la llegada del Ejército Libertador en los próximos meses.

El Padre Francisco Antonio Rosario puntualizó lo siguiente: “Gracias a los esfuerzos del Doctor Cristóbal Mendoza, se firmó el Acta de Independencia de Venezuela, orgullo de los trujillanos en el porvenir”. El Doctor Cristóbal Mendoza decía sobre la Independencia: “Al cuerpo que ésta debía declararse al punto, para salir del estado de ambigüedad en que se hallaban todos”.

El Padre Francisco Antonio Rosario en su Casa Natal, La Villa La Rosariera o del Apamate, antes de terminar esta trascendental reunión clandestina, celebrada el 9 de Octubre de 1812 (se estaban celebrando dos años de la Declaración de Independencia de Trujillo), exigió un brindis por el triunfo de la Independencia y despedida fraternal del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y el Doctor Cristóbal Mendoza, quienes han pasado las de Caín para estar con nosotros y parten nuevamente hacia la Nueva Granada (por la vía: Trujillo, Mérida, Villa de San Cristóbal, Villa del Rosario de Cúcuta, Tunja, Cartagena de Indias y Santa Fé de Bogotá; para esta reunión se habían venido por la misma vía, es decir: Santa Fé de Bogotá, Cartagena de Indias, Tunja, Villa del Rosario de Cúcuta, Villa de San Cristóbal, Mérida y Trujillo. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño había huido con su esposa María Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler (quien estaba en cinta, meses después nacería Isabel) y su hija Ignacia; el Doctor Cristóbal Mendoza había huido con su esposa María Regina Montilla del Pumar y su hija Manuela) para proseguir la Lucha por La Libertad fuera de nuestras fronteras e insufló a los que se quedaban a esperar noticias sobre la Campaña Libertadora que se avecinaba. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño huye de Caracas para Curazao vía la Nueva Granada, el 31 de Julio de 1812, en la goleta “Matilde”, cuando cae la Primera República (el patriota Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres le había prestado 1000 pesos en Cartagena y El Libertador posteriormente pagó esta suma en Trujillo, al hijo de éste, el Teniente Coronel Juan Antonio Gutiérrez Piñeres), luego entra a tierra firme en Venezuela y pasa unos días en Mendoza del Valle de Bomboy y Trujillo, para reunirse clandestinamente con los hermanos patriotas de esta Provincia. El Doctor Cristóbal Mendoza huye de Caracas a La Nueva Granada, el 30 de Julio de 1812. El Doctor Cristóbal Mendoza recibió ayuda de su familia, principalmente de su pariente Manuel Hurtado de Mendoza, conocido como “El Santafesino” de Santa Fé de Bogotá. Se van acompañados del hermano del Doctor Cristóbal Mendoza, Luis Ignacio Mendoza, quien cumpliría junto al Doctor Cristóbal Mendoza el nombramiento por los neogranadinos: Doctor Frutos Joaquín Gutiérrez y el Coronel Antonio Villa Vicencio en una comisión para dirigir las operaciones militares y arreglar los pueblos que fuesen liberados por El Libertador.

Además el Padre Francisco Antonio Rosario agregó la notable labor desempeñada por las mujeres trujillanas como pilares fundamentales de la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” y le recalcó a la Secretaria de esta reunión, la Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno que leyera un informe pormenorizado sobre la organización de la mujer trujillana en la gesta de Independencia, por lo que ella expresó: Todas las mujeres luchadoras por la Libertad que integramos la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”, hemos llevado a cabo labores de inteligencia con el Plan que El Libertador Simón Bolívar Palacios plantea elocuentemente: La multiplicación de las redes de inteligencia, espionaje e información y la creación del Batallón de Exterminio de Conciliadores, Desertores, Delatores, Judas, Traidores, Bandidos y Delincuentes, y del Tribunal Penal que hacía Juicios Sumarios comandado por el Coronel Manuel Gogorza Lechuga, donde organizamos a otras jóvenes en las tareas de cocina, cocido, panadería, lavado, aseo, zurcido, costura de ropa, barbería, peluquería, cuidado de heridos, enfermos, primeros auxilios, como enfermeras militares, avituallamiento, aprovisionamiento, bastimento, almacenamiento de víveres, medicina, ropa, calzado, cuidar depósitos, montoneros, caballerizas, granjas, caletas, huertos, caneyes, establos, búsqueda de bestias, su sostenimiento, mantenimiento, financiamiento, albañilería, talabartería, alfarería, mampostería, ebanistería, rancheras, camareras, sepultureras, resguardo de rehenes, enconchamiento de patriotas perseguidos a muerte, hacerle la vida al Ejército Libertador más solaz para que se divirtieran, descansaran, aliviaran del duro trajinar de la Guerra Revolucionaria, mensajeras, fusileras, cañoneras en las Baterías de Mujeres, armeras, recogedoras de plomo para fabricar municiones, recogedoras de pertrechos, parque, excavadoras de trincheras, túneles, subterráneos, empedradoras de caminos, techos, trochas, puentes, orfebres, artesanas, ceramistas, sastres, elaboradoras de parihuelas, sacos, cotizas, sombreros, pañoletas, cinturones o correas, esteras, hamacas, bártulos, adminículos; siembra, recolección de frutos, organización de los brindis, fiestas, celebraciones, adquisición de recursos monetarios, escribientes, partes, informantes, así como otras actividades. De igual manera, nos ha tocado realizar actividades clandestinas, abiertas y cerradas; tuvimos que disfrazarnos de hombres para pasar alcabalas logrando salir del territorio trujillano y venezolano para trasladar mensajes, encomiendas, archivos y otros.

La Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno resaltó con euforia que la mujer trujillana y venezolana estaba rompiendo con todo el bagaje de la imposición de los hombres sobre las mujeres en el haber diario de tenerlas como mujeres de uso, objeto y simple diversión, internadas en las labores domésticas, rodeadas de las chispas de un fogón; cuando todavía hay quienes se resisten a vernos en la contienda independentista como guerreras al lado de los hombres, hombro a hombro, vistiendo a su usanza, con pantalones y todo, para poder ser reconocidas, luchar por mayor participación y tener un sentido de pertenencia en un mar de penalidades, calamidades, problemas, sacrificios y óbices hasta para encarnar el estudio y el trabajo, basta pues de ese recelo con las féminas que lo hemos dado todo pensando en nuestra Libertad por la Patria. Igualmente la Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno expresó que las mujeres trujillanas y venezolanas eran unas verdaderas Amazonas (Mujeres guerreras de la antigua leyenda griega que habitaban en las orillas del Termodonte, en Capadocia. Según la fábula no permitían que los hombres vivieran entre ellas, aunque tenían relaciones con los de los Estados vecinos; a los hijos varones, los mataban o los devolvían a los padres y a las hijas las educaban para la guerra; se amputaban el pecho derecho para que no les estorbara en el manejo del arco (Amazona en griego significa: Sin Pecho). Francisco de Orellana, exploró en 1539, el gran Río de América y creyó encontrar en sus márgenes mujeres guerreras semejantes y por esta razón lo llamo: Río de Las Amazonas).

El Padre Francisco Antonio Rosario de su riqueza tomó una parte para mantener en sus funciones a la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” y sufragar los gastos personales de muchos de sus miembros, como lo corrobora la Junta Revolucionaria de Trujillo, en la Sesión del 9 de Octubre de 1810, cuando ordenó se le dieran las gracias “por el amor, celo y patriotismo que manifestaba en su oficio del 23 del corriente que se leyó en el Ylte. (Ilustre) Congreso, y por la generosa aplicación que hace de su renta por un año para la defensa de la Patria, cuyo homenaje tan distinguido y singular, se admitió, por esta Superior Junta, quien le tendrá siempre presente para los efectos que inspira la gratitud”. Esta información fué recogida por el Obispo de La Diócesis de Mérida, Antonio Ramón Silva, página 230, tomo 3 y del Archivo del Padre Francisco Antonio Rosario Rosario.

El Padre Francisco Antonio Rosario se refirió a la pérfida canción realista en contra del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño: “Para siempre desterrado / todo traidor caraqueño / asesinado Briceño / Espejo descuartizado”.

El Padre Francisco Antonio Rosario disertó sobre la necesidad de las reuniones en secreto, al estilo de los Carboneros en Italia, que luchaban por la Independencia y por la unificación de este país. Manifestó que había que promover las tertulias en las esquinas, calles, casas, templos, escuelas, haciendas, montañas, principalmente con la niñez y la juventud para sembrarles las ideas de Libertad, Igualdad, Justicia, Verdad, Amor, Lealtad, Dignidad, etc.

Finalmente el Padre Francisco Antonio Rosario sentenció: “Seremos como el Arcángel Metatrón que hizo la Guerra a Muerte al Demonio” y como dijo el Fundador del Derecho Internacional y Defensor de los Derechos de los No Combatientes por parte de las partes beligerantes en un conflicto, Francisco de Vitoria: “Rechazo la motivación religiosa “Causa Justa” para la guerra e insisto que sólo por razones enraizadas en el Derecho Natural podían ser justas” y señaló la necesidad de estudiar el pensamiento político, económico y filosófico en icarias o colonias; puso a la orden su Biblioteca Personal tanto en la Casa de La Rosariera o del Apamate en Trujillo, como en la Hacienda “El Cucharito o Carmania” en Mendoza del Valle de Bomboy, donde se podía leer las obras Erígena (Tratado Racionalista), De Divisione Naturae, De Divina Praedestinatione del escocés o irlandés Juan de Escoto (815 – 877); Elogio de La Locura del holandés Desiderio Erasmo de Rotterdan (1469 – 1536); Utopía del inglés Thomas Moro (1478 – 1535); Ciudad del Sol del italiano Thomas o Tomasio Campanella (1568 – 1639); La Geometría Analítica, los funcionamientos de la Óptica Geométrica y el Método Cartesiano (del latín por el científico Cartesio) del francés René Descartes (1596 – 1650); El Espíritu de Las Leyes, Cartas Persas del francés Carlos Montesquieu (1689 – 1755); Cartas Filosóficas del francés Francisco María Arouet Voltaire (1694 – 1778); Investigaciones sobre el Entendimiento Humano del escocés David Hume (1711 – 1776); El Contrato Social, El Emilio o La Educación de los Cinco Libros y Julia o La Nueva Eloísa del ginebrino Juan Jacobo Rousseau (1712 – 1778); La Enciclopedia del francés Denis Diderot (1713 – 1784); La Naturaleza y Las Causas de Las Riquezas de Las Naciones del inglés Adam Smith (1723 – 1790); Crítica de La Razón del alemán Enmanuel Kant (1724 – 1804); El Cooperativismo del francés El Conde Claude Saint Simon (1760 – 1825); Las Colonias, Comunas y Colectivos del inglés Robert Owen (1771 – 1858), fué el primero en proponer la Independencia del Proletariado; Economía del inglés David Ricardo (1772 – 1823); Las Falanges o Falansterios del francés Charles María Fourier (1772 – 1837) y El Socialismo del suizo Leonardo Sismondi (e) (1773 – 1842).

Los patriotas trujillanos con su sapiencia al lado del Libertador Simón Bolívar Palacios con su genialidad conformaron un binomio en la época de la Independencia el cual fué indestructible, perseverante, brillante; quienes lo arriesgaron todo, hasta sus pertenencias personales, bienes y vidas, a tal punto que prefirieron todos los rigores, sufrimientos, penas, con toda clase de calamidades que la mente humana puede soportar; como lo es imaginarnos a un trujillano nacido en cuna de oro, como el Doctor Cristóbal Mendoza trabajando como peón, jardinero, buhonero y mandadero, para poder sobrevivir (sin menospreciar ningún trabajo), en Puerto España, la Isla de Trinidad en 1814, de esta forma proseguir la lucha; la Asamblea de Caracas del 2 de Enero de 1814, donde el Doctor Cristóbal Mendoza le sugiere al Libertador que se declare dictador para evitar que cayera la Segunda República, el 5 de Diciembre de 1814; apreciar al Libertador envejecido prematuramente, enfermo, con todo prestado, para colmo hospedado en su lecho de muerte en la casa del español Joaquín de Mier y Benítez. Cabe señalar que existieron centenares de patriotas guerreros, valientes, osados; pero no fueron idealistas, visionarios, paradigmas ni estrategas, como los surgidos en la tierra trujillana, quienes tenían estas cualidades de coraje descritas anteriormente. Siempre estuvieron al lado del Libertador en las buenas y en las malas, representando la Columna Vertebral del Ejército Libertador, quienes desarrollaron un papel protagónico en Venezuela y América.

El Padre Francisco Antonio Rosario, dedicó gran parte de su tiempo a las labores agrícolas, fué dueño de haciendas de café, cacao y caña, pero aún así no descuidó sus deberes como sacerdote. La Hacienda “El Cucharito o Carmania” era una de las más prósperas en café y caña. Asimismo, contiguo a la Hacienda “La Rosariera o del Apamate” se encontraba la Hacienda del Cacao, la cual también era propiedad de la Familia Rosario Rosario.

En 1820, en uno de los referidos viacrusis, El Libertador Simón Bolívar Palacios lo encontró, con la cruz a cuestas convertido en un espectro. ¡Cuál sería su sorpresa! al ver aquel egregio hombre que siete años antes le había brindado su apoyo, orientación y solidez, en la gesta libertaria, en aquella situación tan diferente a la del primer encuentro.

El Padre Francisco Antonio Rosario con la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” en las Peñas y Piedras de la Virgen del Rosario, Bujay, del Oro y Tukutuku, escondieron estratégicamente armas, municiones, alimentos y todas clase de avituallamiento cuando la Segunda Visita del Libertador Simón Bolívar Palacios, desde el 6 de Octubre hasta el 7 de Diciembre de 1820, para estar preparados y enfrentar cualquier eventualidad que se presentara con las tropas dirigidas por el General Pablo Morillo y de esta manera garantizar un plan de contingencia efectivo.

El Padre Francisco Antonio Rosario vivió de esa manera veintinueve años, hasta que se sintió purificado por completo. Fué un sacerdote revolucionario muy apegado y correspondido por las féminas, su pasión por los hábitos y las mujeres traspasó las fronteras regionales. Recibió muchas críticas.

El 13 de Junio de 1818, dió Libertad a sus esclavos; edificó el templo de Mendoza, fundó asociaciones piadosas para conservar y fomentar su fe. El resto de su inmensa fortuna la reparte entre los pobres, dejando solamente un terreno en La Puerta. Construyó un oratorio privado donde solía retirarse a practicar la penitencia y la oración.

El Padre Francisco Antonio Rosario analizó las clases sociales existentes en la Provincia de Trujillo: Terratenientes, Artesanos, Campesinos, Burgueses dedicados a la incipiente industria, medianeros, aparceros y esclavos.

El Padre Francisco Antonio Rosario después que compartía con una mujer decía: “Quien peca y reza la empata”.

El Padre Francisco Antonio Rosario construyó la Iglesia de Mendoza del Valle de Bomboy, en 1796; asimismo contribuyó a crear la Capilla de Monte Carmelo en 1841, ofició el primer libro de bautizos y regaló la imagen de la Virgen de Monte Carmelo, que le dio el nombre a esta población. Igualmente, conoció en Monte Carmelo al Geógrafo Italiano Coronel Agustín Codazzi, quien visitó a Trujillo entre 1837 y 1838 y realizó un estudio Topográfico del Valle del Pocó y el río del mismo nombre.

El Padre Francisco Antonio Rosario después de su constricción, por su fama de mujeriego confesaba a las mujeres fuera del confesionario. El Padre Francisco Antonio Rosario convivió por mucho tiempo con Roxana Giacopinni y otras mujeres más. Murió el 31 de Julio de 1847, en el Confesionario, atendiendo a una creyente, a la edad de 86 años, en Mendoza del Valle de Bomboy, Hacienda “El Cucharito o Carmania”, Valera Estado Trujillo. Al morir le encontraron que sufría de varios estigmas en su cuerpo; se encomendaba a la Divina Misericordia, al Cristo Indígena de Los Milagros y a la Santísima Trinidad. Antes de morir demostró su desprendimiento al donar dos fincas ubicadas en la Parroquia Chiquinquirá, una en el Sector La Chapa y la otra en el Sector Sabaneta (hoy se conoce como Sabanetas), específicamente Ocanto.
Acta de Defunción: En la Iglesia Parroquial de Mendoza del Valle de Bomboy, llamada Mendoza Fría a (los) primeros de Agosto del presente años de mil ochocientos cuarentiesete yo el infraescrito Vicario de Escuque hice los oficios de sepultura eclesiástica contados por mayor al cadáver del Sr. Presbítero Francisco Antonio Rosario, cura propio de ella. No recibió los santos sacramentos por haber muerto de un ataque repentino, de que certifico: testado: los: no vale: enmendado: p: e: e: todo vale. Presbítero Zoilo Troconiz. Después de su conversión expresó: “Cuando andaba en pos de las cosas del mundo me tenían por cuerdo, ahora que estoy en pos de las cosas de Dios me llaman loco”. Cabe señalar que el Padre Francisco Antonio Rosario, recorrió durante 29 años parte de la geografía regional descalzo, vestido con un saco o tosco sayal (tela de lana burda), durmiendo en el suelo, con una escudilla, cilicios, una cruz y atada una soga al cuello, la cual era pisada por un criado, desde El Cucharito, pasaba a El Barquesí, hasta El Colorado en Escuque, la montaña en El Caño de Obispo y viceversa; también recorrió La Puerta y La Flecha; al igual que Jesús de Nazareth, para expiar sus pecados (especie de Yom Kippur (Expiación, conciencia o arrepentimiento; la guerra de Yom Kippur fué el 6 de Octubre de 1973)), después de confesarle al Vicario de Escuque que ya muerto camino hacia el infierno, vió a Jesús de Nazareth y a la Virgen del Carmen, y le había pedido a esta última que lo salvara, ésta lo regresó a la Tierra e hizo que resucitara, pero con la misión de enmendar sus faltas, penas y pecados.

Al Padre Francisco Antonio Rosario le decían en Mendoza “Victorioso”. Asimismo, tuvo tres mujeres llamadas María: María Lobo, María García y María González, las cuales eran llamadas Las Tres Marías.

El Libertador llamaba al Presbítero Francisco Antonio Rosario: “Prelado de La Libertad”.

Entre el Padre Francisco Antonio Rosario y el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño existió una gran afinidad de Pensamiento y Acción.

El Prócer Francisco Antonio Rosario representa uno de los principales independentistas del Estado Trujillo; su ejemplo no puede quedar en el pasado, sino que es una viva voz en el presente y futuro para las nuevas generaciones. Existe la leyenda o mito que el Padre Francisco Antonio Rosario era Oro, Mujeres, Oro.

La Proclama de La Libertad es un documento histórico, cuya significación para la causa de la Revolución de Independencia es sin lugar a dudas un soporte fundamental para la comprensión del Pensamiento Político Libertario de la Gesta Emancipadora tanto en Trujillo como en Venezuela y América.

Su contribución en la Campaña Admirable, su participación en la Corredacción de la Proclama de Guerra a Muerte y su desprendimiento material en la ayuda prestada a Simón Bolívar Palacios y al Ejército Libertador son invalorables.

No sólo aportó en lo que se refiere a las ideas y el pensamiento, sino también desde el punto de vista material, al ceder todos sus bienes y herencia de sus padres a la proeza Libertaria de la gigantesca hazaña de la Universal Campaña Admirable.

Hoy cuando el país se debate en un caos, por la ausencia de valores, desconocimiento de los paradigmas que nos dieron la nacionalidad y la degradación de los falsos valores que prácticamente han erradicado nuestra identidad. La vida ejemplar del Cura Santo y Rebelde es un ejemplo a seguir o emular por los niños y jóvenes, no sólo de Trujillo y Venezuela, sino del Continente Aboriamericano.

Una vez el Padre Francisco Antonio Rosario se acercó a la casa de una mujer rica en Mendoza del Valle de Bomboy y ocurrió la siguiente anécdota: “Adelante, Padre, siéntese un momento, que en seguida vuelvo. De inmediato regresó la dama y encontró al Padre parado en la puerta. Pase, Padre, siéntese. Yo no vengo a hacer visita, sino a pedir limosna, mostrando la escudilla en que solía recibirla. Si, Padre, aquí le traigo la limosna, mientras ofrecía al Padre una onza de oro. No, señora, el oro que tuve, yo lo distribuí entre los pobres. Para mí sólo necesito hoy un pedazo de pan con qué saciar las necesidades del día. Esa moneda distribúyala entre los necesitados de Mendoza, a quien buena falta les hace la caridad de los poderosos”.

Recordemos lo expresado por el Doctor Mario Briceño Iragorry sobre el Padre Francisco Antonio Rosario: “El Padre Francisco Antonio Rosario era mujeriego, aventurero, bohemio, pendenciero, vehemente, disciplinado y sobre todo revolucionario”. El historiador tachirense Vicente Dávila describe al Padre Francisco Antonio Rosario de esta manera: Era apuesto y galante el levita, y así en varios enredos amorosos dejó prendida la desflecada túnica alba, con que cubrieron sus flaquezas de hombre cuando se le ungió de Sacerdote Cristiano.

El Sacerdote Enrique María Castro, escribió en 1884 su Biografía, estuvo de Párroco en Mendoza del Valle de Bomboy en 1860.

El Doctor Raúl Diaz Castañeda, en el Libro de Valera, Editorial Valera, 14 de Febrero de 1970, Sesquicentenario de Valera, Héroes Civiles, página 77, señala del Padre Francisco Antonio Rosario: “Era este un hombre elegante, dinámico, altivo; hombre de hormonales impulsos muy repletas orcas, que así como un día echaba la pierna sobre la cabalgadura para ir presuroso a cometer algún amoroso pecadillo, al día siguiente tendía la mano bien cuidada al menesteroso que a él acudía; es el hombre que recibe a Bolívar en su acogedora mansión, el 13 de Junio de 1813, a los días del terrible Decreto de Guerra a Muerte. Hombre contradictorio de inclinaciones principescas, sensual, pero que supo amar por sobre todas las cosas a la Patria que nacía y personificaba el genio tenaz de Bolívar. Años más tarde, arrepentido de su desbordado proceder, se recogió en una mística soledad que sólo abandona para socorrer a su feligresía”. Los Notables, página 101, expresa: “El Padre Francisco Antonio Rosario, amigo querido del Libertador, Capellán del Ejército Patriota, financiador de la causa, pero al mismo tiempo libertino y alocado, incapaz de doblegarse a la jerarquía o el cilicio, por lo que fué hombre cuando quiso y santo cuando pudo”.

Entre las familias descendientes del Padre Francisco Antonio Rosario encontramos: Rosario Rosario, Rosario Carrasquero, Rosario Salas, Rosario Santos, Rosario Tavera, Rosario Hernández, Rosario Carrillo, Rosario Albano, Rosario Sarmiento, Rosario Sáez, Rosario Araujo, Rosario Briceño, Rosario Bastidas, González Rosario, Coronado Rosario, Zuleta Rosario, Arreaza Rosario, López Rosario, Cañizales Rosario, Perdomo Rosario; en la actualidad sus descendientes son choznos (as) o cuartos nietos.

Carta del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo”
al Presbítero Francisco Antonio Rosario.

Cartagena, Colombia, 14 de Enero de 1813

Estimado Francisco “El Halcón”.

He tomado la decisión de salir con un puñado de patriotas para Venezuela.

Aquí todos con salud y dispuestos a sacrificar la vida por la Libertad.

Esta expedición trae la bandera de la Guerra a Muerte, que tú persona y la mía compartimos íntegramente.

Espero encontrarnos pronto. Envíame tu parecer. Muera la tiranía!

Bendíceme.
Antonio Nicolás Briceño.

Carta del Padre Francisco Antonio Rosario
al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo”

Trujillo, 14 de Febrero de 1813

Antonio “El Águila”.

Recibí tu sentimiento de Patria y tu Decreto de Guerra a Muerte del 16 de Enero de 1813, en Cartagena. Lo comparto en la totalidad, porque matar para ser libres no es un crimen. Dios nos acompañará en esta causa sin cuartel ni tregua. Todo por la digna Libertad.

En tu Tierra te esperamos con los brazos abiertos. Mi corazón religioso y mente independentista están contigo.

La Guerra a Muerte es necesaria para limpiar toda la crueldad española sobre América.

Quisiera verte en los próximos meses que serán decisivos para la Independencia de Venezuela.

Te colmo de cuidos, es hora de serenarnos y encolerizarnos a la vez, por tanta injusticia.

La Igualdad es una realidad imperecedera. La vida nos une en una prueba de fuego.
Francisco Antonio Rosario.

Carta de Simón Bolívar Palacios
al Padre Francisco Antonio Rosario

Mérida, 29 de Mayo de 1813.

Padre Francisco Antonio Rosario, Jefe de la Junta de Guerra de Trujillo.

Espero te encuentres bien, con deseos de conocerte personalmente, conozco de tus ideas y procederes, y por esto considero que eres el Príncipe Cristiano de la Libertad.

Desde el 29 de Mayo, el oficial neogranadino Atanasio Girardot, Jefe de la Vanguardia, va rumbo a Trujillo.

Nuestro encuentro será inmediatamente a mi llegada a tu Hacienda en El Cucharito.

Saludos a tu gente, que si llegamos triunfantes a Trujillo, la Victoria Patriota está asegurada.
Simón Bolívar

Carta del Padre Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

El Cucharito, 1 de Junio de 1813.

Recibí comunicación con un enviado del Coronel Manuel Gogorza, Jefe del Batallón de Exterminio de Conciliadores, Desertores, Delatores, Judas, Traidores, Bandidos y Delincuentes, y del Tribunal Penal que hace Juicios Sumarios, sobre la llegada de la Vanguardia y su Jefe, el Coronel Atanasio Girardot.

Aquí todo bien y preparados para tu arribo.

La Patria reclama la Guerra a Muerte o Total, que está de más deciros que fué comenzada por el monstruo troglodita español desde que pisó nuestro continente. Recuerda que la juventud tiene que luchar con denuedo por el Sol de la Libertad, porque matar para ser libres no es un crimen.

Hay que quitarle al enemigo la espada y el caballo a como de lugar. La lengua es más fuerte que la espada.
Francisco Antonio Rosario.

Carta del Coronel Atanasio Girardot, Jefe de la Vanguardia del Ejército Libertador al Padre Francisco Antonio Rosario, Jefe de la Junta de Guerra de Trujillo.

El Cucharito, 1 de Junio de 1813.

Francisco Antonio Rosario, Jefe de la Junta de Guerra de Trujillo.

Mi saludo patriota y mi presentación como Jefe de la Vanguardia del Ejército Libertador.

Como usted conoce, me encuentro en esta Tierra por órdenes del Libertador Simón Bolívar.

Estoy a sus órdenes y le anticipo las gracias por todas las atenciones recibidas en su Hacienda El Cucharito, donde desde ya está el Cuartel General del Ejército Libertador con el equipamiento necesario para recibir en Trujillo al Centro del Ejército Libertador y a nuestro querido Jefe, El Libertador Simón Bolívar.
Atanasio Girardot.

Carta del Padre Francisco Antonio Rosario
al Coronel Atanasio Girardot

El Cucharito, 1 de Junio de 1813.

Estimado Atanasio.

En mis manos reposa la comunicación del Libertador, en su inminente presencia en ésta.

Todo lo hemos preparado para ayudar hasta donde nos sea posible a la noble causa de la Independencia.

La llegada de la Vanguardia nos llena de beneplácito, en espera del Libertador Simón Bolívar y el Centro del Ejército Patriota.

Tenemos suficiente transporte, comida, animales, reclutas y dinero, para compendiar cualquier exigencia.

Todo sea por la Libertad de la Patria.
Francisco Antonio Rosario.

Carta del Padre Francisco Antonio Rosario
a Jacobo Antonio Roth

El Cucharito, 3 de Junio de 1813.

Estimado Jacobo

El Teniente Coronel Atanasio Girardot, Jefe de la Vanguardia del Ejército Republicano, llegó al Cucharito, el 1 del presente mes, sosteniendo ese mismo día un combate en el Sector Las Trincheras de Betijoque. Posteriormente, los días 2 y 3, sucesivamente, se enfrentó en Escuque y El Colorado, a otra patrulla realista de las tropas del ejército acantonado en Betijoque, cuyo jefe es el Brigadier Ramón Correa, quien huye desde el territorio vecino.

El Teniente Coronel Atanasio Girardot, es un joven inteligente, valiente, excelente estratega. Con él sostuve una amena y larga conversación que me ha dado pie, para escribir un libro sobre todas las vicisitudes de la campaña guerrera iniciada en la Nueva Granada. Me informó que el Brigadier Simón Bolívar, en Mérida fué llamado por nuestro coterráneo Cristóbal Mendoza: Libertador. Sin duda alguna, este es un hecho trascendental para la Patria y América.

Pronto nuestro flamante Libertador estará con nosotros. Esperamos que asuma la proposición de la Guerra a Muerte que la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” le planteará, porque he tenido informaciones que “El Águila” Antonio Nicolás, ya la planteó en Cartagena y Cúcuta.

Mi casa es el Cuartel General de la Vanguardia. Por la madrugada saldremos para Betijoque a enfrentar al grueso del Ejército Realista, porque es una necesidad perentoria desalojar, para librar ese lugar y así evitar un ataque de éstos a nuestras fuerzas. Le informo que me ha tocado empuñar un arma en los días anteriores y mañana haré lo mismo.

Esperen la llegada a Trujillo de la Vanguardia y a nuestro insigne Libertador Teniente Coronel Atanasio Girardot “Tachito”, como lo llamo. Todo ha salido perfecto, de acuerdo a los planes descritos, esperamos que sean bien recibidos.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
a la Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno

El Cucharito, 12 de Junio de 1813.

Dolores Dionisia

Espero que tengas todo bien empleado.

El Libertador estará pasado mañana en Trujillo.

Nos aprestamos para singular hecho trascendental concerniente de la Guerra a Muerte.

Dile a todos que con su presencia unirán sus esfuerzos con el de los expedicionarios que están en nuestra Tierra para lograr el bien común de la Libertad.

A mi familia que nos esperen en la Ermita de La Chiquinquirá y Convento de San Francisco.

Hija, todo está acordado. Sólo Dios y la Patria merecen nuestra atención.

De ahora en adelante, este hombre de la Patria, Simón Bolívar, lo llamaremos Libertador.

Recuerda nuestra insignia: “Todo Imperio, poder y autoridad desaparecerán”.

Se despide con un fuerte abrazo y sincera bendición.
Francisco Antonio

Carta de la Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno
al Presbítero Francisco Antonio Rosario

Trujillo, 13 de Junio de 1813.

Padre Francisco Antonio

Aquí todo es alegría para el recibimiento de nuestro Libertador, igual que el Liberador Moisés para el pueblo hebreo.

Nuestra familia con el resto de la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”, estamos en ésta preparados para unirnos con el Ejército Patriota para magno acontecimiento.

Lo que ocurra mañana, pasado mañana y los próximos días aquí en Trujillo, sellará con creces la Independencia, no sólo de Trujillo, sino de Venezuela y América.

El regocijo es indescriptible entre el pueblo de Trujillo.

Bendíceme y un abrazo extensivo al hombre que ha hecho posible que Trujillo brille como la Estrella de La Libertad en nuestra Historia Emancipadora.
Dolores Dionisia

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

Trujillo, 15 de Junio de 1813.

Libertador

La Guerra a Muerte será la respuesta ante la crueldad española, empleada con ferocidad hasta contra los de su misma raza, será librar la batalla contra la debilidad que sobrevino a la Primera República y el eslabón más grande de la Campaña Libertadora de Venezuela; así como Moisés condujo al pueblo hebreo a la Tierra Prometida, tu coraje se transformará en energía por tanta barbarie de los opresores, que romperá con las cadenas que todavía nos atan al Imperio Español y creara definitivamente el Ejército Libertador como el Ejército de Ángeles del Cielo que protege el bien contra el mal, en esta tierra que te ha recibido como a uno de sus más preclaros hijos.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

Trujillo, 6 de Octubre de 1820.

Libertador Simón Bolívar

Siento inmensa alegría al saberte de nuevo en territorio trujillano. Te mereces el blasón de nuestra Tierra y la Medalla o Cruz en Oro por ser el Adalid de La Libertad. Has logrado lo que ningún otro guerrero ha logrado en la Historia, ni Federico Guillermo de Prusia al crear la Cruz de Hierro en 1813, ni Napoleón Bonaparte al creerse dueño de Europa y el Mundo.

Estoy a tu franco servicio, Ciudadano del Mundo, aunque no creo que la paz nos la conceda el Supremo, sin continuar la Guerra a Muerte y sin que nuestro pueblo y nosotros derramemos nuestra sangre ante el enemigo realista, quienes más que soldados son carniceros. Apruebo lo que tú decidas sobre el Armisticio y Regularización de La Guerra, porque existe el antecedente con la Guerra a Muerte de 1813 nació en Trujillo el Ser Americano. La Iglesia Trujillana siempre te ha apoyado con sus mejores sacerdotes y mejores monjas y se apresta una vez que concretes la tregua a recibirte como Institución. Esto lo tenemos planificado para el primer trimestre del año 1821, con miras a tu Proyecto de Libertad de Venezuela, que será la erradicación del monstruo realista en una gran batalla final, donde nuestros irredentos hijos e hijas se colmarán de gloria y así sigas tejiendo tus sueños de Libertad por todo el Continente.

A 10 años de la Independencia y 7 de la Guerra a Muerte.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Libertador Simón Bolívar Palacios
al Presbítero Francisco Antonio Rosario

Trujillo, 8 de Octubre de 1820.

Francisco Antonio Rosario

Que alegría saber de usted, que goza de esa fuerza espiritual y reciedumbre que lo caracteriza.

El Armisticio y Regularización de La Guerra se suscribirán en Trujillo. He encomendado al General Sucre para que apruebe estos Tratados de benevolencia. Espero que me acompañe para tener una conversación sobre la diplomacia con que tenemos que contar para sumar voluntades, esfuerzos y uniones, principalmente la participación de la Iglesia, como lo hicimos hace 7 años atrás, cuando la Guerra a Muerte. Como es sabido la Iglesia de Trujillo y Venezuela participó de la Independencia con individualidades y ahora prácticamente con la victoria a nuestro favor se apresta a incorporarse como institución, aun como no del todo tenga la aprobación del Papado.

Espero verlo pronto.

Su afectísimo.
Simón Bolívar

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

Trujillo, 27 de Febrero de 1821.

Libertador

La Iglesia está de júbilo, desde hace tiempo debió haber dado este paso de apoyo irrestricto a la Independencia. Son muchos los obstáculos que hemos vencido los soldados de Jesucristo al servicio de la Independencia. He tenido conversaciones con el Obispo de Mérida Rafael Lasso de La Vega, hoy desprendido de sus poses realistas, a tal punto que se ha convertido en un furibundo independentista. Los feligreses en su mayoría han tenido la paciencia de Job, para que la institución reconociera la Libertad plena de Trujillo, Venezuela y América. El Papa Pío VII, seguro estamos, bendecirá este trascendental acto que lo hemos preparado con mucho tesón en la Iglesia Matriz de la Provincia de Trujillo, que ha sido la cuna tanto de la guerra como de la paz y ahora de la Incorporación de la Iglesia Católica a la causa de la Independencia.

Te esperamos el día 1 de Marzo para tu encuentro y abrazo con el Obispo Rafael Lasso de La Vega.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar

Trujillo, 27 de Febrero de 1821.

La Iglesia como Institución a la cual pertenezco desde hace tiempo perdió el rumbo de Cristo, sobre todo el de la Crucifixión, Sacrificio, Sufrimiento.

Los soldados verdaderos del Cristianismo hemos tomado el camino de la Independencia, sin el consentimiento de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Espero que el Obispo de la Provincia de Mérida Rafael Lasso de La Vega ayude en esta entrevista contigo al menos a que se reconozca el precio que la América ha pagado por abrazar la causa de la Libertad.

La Libertad es lo único valedero, de allí derivan la Igualdad, Justicia, Verdad, Amor y otros principios que transformados en convicciones nos hacen crecer espiritualmente y cambiar la realidad que nos circunda.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Libertador Simón Bolívar Palacios
al Presbítero Francisco Antonio Rosario

Trujillo, 2 de Marzo de 1821.

Trujillo para mí ha sido mi segundo hogar, porque ha sido la Provincia que me lo ha dado todo a cambio de nada, de sus entrañas brotó lo mejor del Ejército Libertador y en mi recorrido por toda la Provincia Trujillana he encontrado el rostro amigo, la mano solidaria y el espaldarazo a tiempo para no desfallecer en esta cruenta lucha. Usted padre, se desprendió de todo cuando en 1813 urgíamos de toda logística y apoyo moral para tan singular empresa como lo fué la insólita Campaña Admirable. Mis planes, visión y misión es concentrar toda nuestra fuerza en un futuro cercano, con el fin de asestarle el golpe final a todo el cuerpo realista que aun es fuerte en el centro de la República, más aun cuando la Provincia de Maracaibo desde hace un mes es libre, al salir a libertarla desde esta Tierra el Ejército Patriota.

Usted me ha señalado este camino, me siento orgulloso de haberlo conocido, sus diligencias han perdurado en mi corazón. Usted es el artífice de ese paso gigantesco que es el reconocimiento de la Iglesia Venezolana a la causa de la Independencia.
Simón Bolívar

Carta del Libertador Simón Bolívar Palacios
al Presbítero Francisco Antonio Rosario

Trujillo, 2 de Marzo de 1821.

Esta vez Trujillo se cubre de gloria, se ha convertido en el lugar histórico donde la Iglesia ha tomado el camino que debió tomar cuando los sucesos de 1810 y 1811.

Trujillo ha sido ejemplo de Presbíteros que sin el permiso de la Santa Sede, ni siquiera de las Arquidiócesis correspondientes, asumieron su responsabilidad religiosa social, a tal punto que ha sido una cantera revolucionaria del buen cristiano al servicio del apostolado del pueblo.

Estoy seguro que mi encuentro con el Obispo de Mérida Rafael Lasso de La Vega es el espaldarazo de la Iglesia como Asamblea Popular en irrestricto respaldo a la Libertad de América.

Espero nos acompañes como miembro de nuestra delegación en Trujillo.
Simón Bolívar

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

Trujillo, 1 de Julio de 1821.

Libertador

En la vida de los Seres Humanos hay momentos de felicidad y tristeza, como es la noticia que mi querida pupila ha muerto en el Campo de Carabobo, igualando el coraje de los hombres en lucha cruenta por la Libertad.

A 11 años de la Independencia y 8 de la Guerra a Muerte.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Libertador Simón Bolívar Palacios
al Presbítero Francisco Antonio Rosario

Carora, 20 de Agosto de 1821.

Estaré en Trujillo a finales de Agosto. Me urge visitar Maracaibo. Espero plantearte mis planes para la Libertad del Sur.

El Continente Americano será íntegramente libre. No habrá fuerza en esta Tierra que detenga el empuje de nuestras armas reunidas en un solo bloque en el Ejército Libertador.

Recuerdo que hace ocho años nos vimos por primera vez para dilucidar la Guerra a Muerte o Total como la llamabas y ésta alcanzó su invicta victoria histórica.
Simón Bolívar

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

Trujillo, 21 de Agosto de1821.

Te has coronado de gloria con tu triunfo en Carabobo. El Ejército Libertador es Invencible. Me encuentro aun anonadado por la muerte de mi ahijada en esta gloriosa batalla, Dolores Dionisia.

Trujillo te espera con la esperanza de tu eterno recuerdo.

Espero verte a pesar de mis quebrantos de salud.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

Trujillo, 21 de Agosto de 1821.

Libertador tu cabeza no aguanta ya tantos laureles, eres no solo el Paladín de la Libertad, sino el Salvador del Mundo. Ayer leía las hazañas de los patriarcas Heber, Abraham y Moisés; así como este último partió el Mar Rojo, tú has partido al mundo con tu gloriosa Batalla de Carabobo. Europa en nuestra Patria ha sido derrotada después de una larga gesta que sólo tu genio pudo organizar, profundizar y llevar adelante con tantas dificultades. Todo el Universo te rinde gloria, eres un ser revestido de honorabilidad que solo los grandes ostentan. La América que es un todo natural con el mundo, respira la Libertad, aun cuando otros pueblos necesiten de tu espada victoriosa. Eres el elegido como estratega de una visión incomparable, porque has comprendido que en la unión está la fuerza y que en la vida hay que ser útil, principalmente si nuestros semejantes están en condiciones esclavizantes y es allí donde tu te creces con un amor cristiano por encima de las barreras raciales, doctrinas y espacios tiempos vividos.

Desde mi parecer cristiano, quizás en esta batalla del 24 de Junio, te bendijo la lluvia y San Juan Bautista. Estoy eufórico por la victoria, pero también entristecido por tanta muerte. He perdido en ella a un ser querido que tanto nos ayudó en 1813, a Dolores Dionisia Santos Moreno que con apenas 21 años entregó su vida en aras de la Libertad; es difícil comprender la muerte, pero más difícil es no comprender que la tiranía es la madre de ésta y que los Imperios por más feroces que sean tienden a desaparecer en el transcurso histórico.

Trujillo te recibe con los brazos abiertos, en tu paso por Trujillo hacia la Nueva Granada, porque el Sur necesita de tu digna presencia, con la hidalguía que te ilumina para enfrentar en otros campos de batalla con la fe, lealtad y tenacidad ocurrentes en tu ser que es una llama de Libertad sin precedentes.
Francisco Antonio Rosario

Carta del Libertador Simón Bolívar Palacios
al Presbítero Francisco Antonio Rosario

Trujillo, 23 de Agosto de 1821.

Francisco Antonio

Estoy en suelo trujillano y me siento atado a esta Tierra Libre como si fuese un hijo suyo. De aquí partimos optimistas para derrotar definitivamente al enemigo español. Así lo hicimos y regresamos a la Provincia de Trujillo cargados con la esperanza de Libertad a otras naciones donde impera la tiranía española, el desorden que pone en peligro la Libertad del Continente. Ahora más que nunca Padre, le reafirmo que la Patria es América. En esta Provincia pienso Unificar al Ejército del Norte y del Sur para liberar al Ecuador y Perú. Mis modestos esfuerzos se concentrarán en Colombia y Venezuela, ahora asegurada la victoria en estas tierras me dispongo a entregarlo todo por la Libertad de América, un Continente donde es un sueño la esperanza de construir verdaderas repúblicas.

Trujillo me ha dado el reposo, para mí en este Paraiso no existe el Espacio Tiempo.

La maldad de los Imperios, sobre todo el de los Estados Unidos y el estar hincados ante ellos, nos hace verlos más grandes.

Visitaré su Casona en El Cucharito para despedirme de usted y darte mi aprehensión por la muerte de tu querida pupila Dolores, visitaré unas amistades de Valera y partiré por Moporo el día 31 hacia la Provincia de Maracaibo y de allí a Colombia para dirigir la ardua lucha por desatar.
Simón Bolívar

Carta del Libertador Simón Bolívar Palacios
al Presbítero Francisco Antonio Rosario

Guayaquil, 26 de Julio de 1822.

Al oír del Río Guayas he recordado los momentos más agradables de mi vida, cuando a su lado como Padre Libertario, en el Villorio del Cucharito, le dábamos el visto bueno a la Proclama de Guerra a Muerte que hicimos en Trujillo, que no fué otra cosa que comenzar en firme la lucha por la Independencia de Venezuela. Me parece que oigo el Río Bomboy, que veo el cañón que desde la Sierra de Mérida llega hasta la planicie de Valera y palpo el excelente mirador de su casona central que nos permitió vigilar al movimiento irregular del Ejército Español que el grueso estaba acantonado en Betijoque.

Me despido de usted, espero esté mejor de salud. Cómo quisiera contar con sus sabios consejos que denotan una gran panorámica de los pasos a dar en esta interminable lucha.
Simón Bolívar

Carta del Presbítero Francisco Antonio Rosario
al Libertador Simón Bolívar Palacios

El Cucharito, 20 de Septiembre de 1822.

Apreciado Simón, después de nueve años duros de vejámenes contra los patriotas trujillanos, se de ti, por esta hermosa carta que me la entregó el Oficial Francisco Valbuena, que debe estar de regreso. También a mi persona le asaltan los momentos difíciles, pero irremediables de la guerra a muerte. Cómo olvidar nuestro primer encuentro ese viernes 11 de Junio por la noche del vislumbrante año trece, del recorrido a tu lado un día después por parte de la geografía trujillana y la celebración de mi cumpleaños el día trece de mi nacimiento, luego el día lunes cuando elaboramos los preparativos, para estar al día siguiente en Trujillo, para que te cubrieras de gloria con la firma de la Proclama de Guerra a Muerte, a pesar de los riesgos por los adversarios y contradicciones de los espíritus débiles que jamás entendieron la predicción del mañana por la enfermedad que mata a la humanidad: La Envidia. Ruego a la Trimurti que goces de salud para que concluyas tu magistral obra.

Desde mi trinchera te digo que cuando andaba en pos de las cosas del mundo me tenían por cuerdo, ahora que ando tras las cosas de Dios me tienen por loco.

Tu hermano reciario.
Francisco Antonio Rosario

Poesía del Padre Francisco Antonio Rosario
a la Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno

Dolores:

Eras una Flor de Abril / en tu incipiente inteligencia denotaste Libertad / tu vida fugaz fué emprendedora / tus recuerdos en los rigores de la Independencia arrostró tu valor.

Tus familiares admiraron tu decisión / mi anhelo de verte como toda una mujer se cumplió / te comparo como la Judit Cristiana / tu belleza singular fué promisión de lucha.

Tu canto guerrero / floreció en Carabobo / tu sangre derramada es la savia de la mujer venezolana.

La lectura de tu vida / es el porvenir de la pelea de la mujer por sus derechos / que en los siglos venideros vivirán por siempre.


En El Cementerio, la Estatua y La Iglesia de Mendoza del Valle de Bomboy, respectivamente, están estos escritos sobre el Padre Francisco Antonio Rosario:

Aquí yacen los restos

Presbítero Francisco Antonio Rosario quien murió en esta Parroquia, el 31 de Julio de 1847, después de una larga y pública penitencia y una vida ejemplarísima.

Las Parroquias de Mendoza y La Puerta a quienes sirvió como Párroco Edecán sobre su tumba el firme recuerdo de esta lápida; lápida que identifica el lugar donde yacen los restos del Presbítero Francisco Antonio Rosario, en frente de la Capilla de Mendoza.

Francisco José Verde “El Cura Rojo”.

Julio
1847 – 1947
Ofrenda del pueblo de Mendoza
Al Padre Rosario
Síntesis


Fué noble, fué leal, fué caballero y eternizaron bajo el mismo prisma, las virtudes del Santo su sendero, y el pendón de los mártires, su vida.
Poeta Rafael Angel Barroeta

Amó la Libertad con el ardor de sus bizarros años juveniles. Siempre tuvo abierto su escarcela para prestar valiosos contingentes pecunarios a la sagrada causa de nuestra Independencia.

Fué un patriota esclarecido y un Santo penitente. Mendoza lo quiere como hijo.

A las bravías tempestades mundanales que envolvieron y arrastraron los días de su juventud, sucedió el llamamiento de Dios y la pronta correspondencia a la Divina Gracia y de allí en adelante su vida fué un dechado perfecto de caridad, abnegación y sacrificios después de su conversión, solía decir a los que lo chiflaban porque lo veían haciendo penitencia: “Cuando andaba en pos de las cosas del mundo, me tenían por cuerdo, hoy que ando tras las cosas del cielo, me tienen por loco”.

Descripción que hizo Américo Briceño Valero del Padre Francisco Antonio Rosario.

Era el Padre Francisco Antonio Rosario en su juventud un completo calavera. Dotado por la naturaleza de excelentes condiciones para la vida moderna, elegante, talentoso, simpático, pródigo, rico, insinuante y ... lo peor, despreocupado y sensual.

No se podía decir de él lo que dijo la zorra de la estatua: “hermosa, pero sin sesos. No; porque el Padre Rosario tenía sesos, y muy rellenos de talento y de cultura. Le faltaba sentido moral, respeto a los sagrados fueros de la sociedad, y apersonarse de que se había “apartado” para el servicio religioso, y erguirse muy alto, hasta las excelencias del pro­pio sacrificio, ejerciendo la fecundante virtud de la abnegación, por caridad, no por disipación banal y ostentosa. . .

Cuando estalló la Revolución en Trujillo contra la Soberanía Monárquica, el Padre Rosario se adhirió a la Revolución, con entusiasmo y bríos, así como sus hermanos en religión, los Presbíteros Briceño, Mendoza, Alvarez, etc. Y cuando se aproximaba el joven Brigadier de la Unión Granadina, Simón Bolívar, al frente de un pequeño ejército, le salió al encuentro en Timotes, llevándole caballos para la remonta de los oficiales, mulas para el transporte de las municiones, esclavos para convertirlos en soldados, y dinero en abundancia, pues el presbítero tenía, no cajas, sino cajones atiborrados de onzas; y, lo que valía más y era mejor por el momento: su decisión, sus juveniles entusiasmos y la efectividad de la propaganda y el ejemplo.

Bolívar lo acogió con cariñosa efusión y lo siguió hasta su Casa de Mendoza, y después a la Hacienda “Carmania”, donde, (según se cree), Bolívar escribió la célebre Proclama de la Guerra a Muerte.

Y, pasó el tiempo. . .

Un día muere el Presbítero Rosario, en su Casa de Mendoza. Amortajado y listo para colocarlo en el féretro, vuelve a la vida. . .

¡Resucitó!

Y, desde ese mismo instante, el Padre Rosario repartió sus cuantiosos bienes, dejando para sí, solamente, un siervo, una sotana raída y una cruz de madera dura, que cebó sobre sus hombros, saliendo por todos los caminos con la cruz a cuestas, seguido del criado, cuya obligación era pisarle la cuerda que arrastraba, para que el tirón lo obligase a caer debajo del pesado madero. . .
Pronto, los pies se convirtieron en manantiales de sangre; sus hombros se despellejaron; sus manos sangraban; y sus ojos, inclinados sobre la tierra, derramaban lágrimas abundantes, mientras que él rezaba el ejercicio del “Vía Crucis”, por todos los caminos que antes él había enlodado con sus liviandades, con su escandalosa vida, con la impureza de su réproba conducta pública. . .

No volvió a comer en mesa, sino que recibía la limosna que le daban los vecinos, en platos de arcilla y cuchara de palo. No dormía sobre lecho alguno: Su lecho fué desde aquel momento el suelo, duro y muchas veces cubierto de punzantes guijarros.

Apenas osaba entrar en los templos que hallaba al paso en sus peregrinaciones; y sobre las baldosas húmedas y empolvadas, con la sagrada humedad secular que cubre el piso de los templos, derramaba sus lágrimas. . .

Así, fué a Monay, a Gibraltar, a Mérida, a todas partes donde antes había él escandalizado. . .

Y un día del mes de Noviembre del año de 1820, bajaba El Libertador de Colombia, al frente del Estado Mayor, cami­no de Trujillo, donde lo esperaban los Comisionados del Jefe Supremo del Ejército Real para celebrar los Tratados de Armisticio y Regularización de La Guerra.
Bajaba El Libertador. Y a la vera del camino halló al Padre Rosario, con la cruz a cuestas.

La recia y larga penitencia había espiritualizado ya aquel cuerpo que no fuera antes templo del Espíritu Santo, sino ascosa mansión de los espíritus malignos, y que ahora, la Divina Justicia había permitido transformarse en una especie de vapor sutil, aéreo, como si hubiese sido desvestido de la carne, quedando solamente debajo del hábito un soplo de vida, grácil, como una nube blanca y delicada, como un ángel. . .

El Libertador, que ya tenía noticia de aquella penitencia, se tiró de su caballo, se aproximó al penitente, e, hincando una rodilla sobre la tierra del camino, le besó la mano, la mano blanca lilial, fina y exangüe; olorosa, como la mano de una dama gentil que con él estuviese danzando en un salón. . .

Hablaron de Colombia, el supremo ideal del Libertador; de la realización de aquel sublime ensueño de que ellos habían hablado siete años atrás, en “Carmania”, en Trujillo, en las alturas de “La Cristalina”, en las Riberas del Boconó y cuando se separó de él en las escabrosas montañas del Biscucuy. . .

Fué aquel un momento de gloria para ambos: Para el penitente que veía cristalizarse en hechos reales sus ideales mundanos, y para el Batallador, que, con su espada, había sacado de la nada colonial una República gloriosa, cuyas ruinas cantarían sus glorias hasta la consumación de los siglos. . .

Trujillo, la “Ciudad Portátil”, tuvo pues, hombres de todas las capacidades, de todas las calañas:
Grandes y valerosos militares, repúblicos, agitadores, civilistas, profesores, creadores de hogares honrados, trabajadores de la tierra, hombres de toga y de birrete, clérigos virtuosos, dignidades eclesiásticas. . . y Santos.

¡El Padre Francisco Antonio Rosario es un Santo!


PROCLAMA DE LA LIBERTAD
REDACTADA POR EL PADRE FRANCISCO ANTONIO ROSARIO
CUANDO LOS SUCESOS DE 1811

Trujillanos de la Confederación de Venezuela: habéis entra­do ya en el verdadero goce de vuestra Libertad, de este don inapreciable de la naturaleza, que tantos años ha, se os había usurpado. El plan de Constitución que se ha fijado, por los representantes de vuestra autoridad, es un argumento nada equívoco de la reintegración de vuestros derechos. Trujillo antiguamente degradado, ocupa ya el lugar que le corresponde según el orden de dignidad política; y los que ejercen el poder provincial, acaban de decretar pena de muerte contra la tiranía y la opresión. La Patria deberá a vosotros su futura felicidad, si os esforzáis en cumplir los deberes de la sociedad: éstos consisten, en prestar una absoluta sumisión a las leyes, obedecer y respetar a las autoridades constituidas, contribuir a los gastos públicos, y hacer por la Patria, si es necesario, el sacrificio de los bienes y de la vida. Pero, ¡Cuanto es de temer, fieles Trujillanos, que una equivocada inteligencia de los derechos de vuestra Libertad, sea un padrastro que oprima y degrade a la Patria!. Sois libres: pero no para vivir sin ley; antes bien, para sujetaros a ella; tenéis igualdad de derechos; pero no para hacer una confusión que trastorne e interrumpa el orden social vosotros seríais, sin duda, enemigos declarados de la sociedad, si violaseis abiertamente la Ley y subvirtieseis el orden establecido por ella entre los ciudadanos; la felicidad de la Patria, a quien debéis vuestra existencia política, sería sacrificada al capricho e interés de sus mismos hijos. Una Ley suave, un Gobierno justo, unos Magistrados benéficos y equi­tativos que aseguren vuestra quietud y vuestros derechos, son las ventajas que os ofrece en la presente crisis el sistema de Independencia de Venezuela.

¡Trujillanos!, Apreciad este bien como corresponde; amad vuestra Libertad; trabajad ince­santemente para hacerla conservar en vuestra descendencia; abo­minad todo lo que se dirija a trastornar el buen orden esta­blecido en esta Provincia; y persuadíos finalmente que, la conservación pura de nuestra Sagrada Religión, la absoluta sumisión a las leyes y a la presente Constitución, respeto y obediencia a las autoridades constituidas, la Unión y el verda­dero patriotismo, serán los fundamentos que hagan custodiar el sistema y vuestra perpetua felicidad.

Notificación Pública, Alocución Político Militar y Publicación Solemne de un Decreto o Proclama de Guerra a Muerte.

Informe de la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”

Al conocer el terrible Decreto Penal del 18 de Marzo de 1812, en la que el jefe realista Domingo Monteverde, hace un llamado para exterminar a los venezolanos, considero irreconciliables las posiciones de los que nos esclavizan y la de los que queremos la Libertad, aun a costa de derramar nuestra sangre; tenemos que cerrar filas en un sólo cuerpo con fines específicos de llevar hasta las últimas consecuencias la Guerra a Muerte que desde tres siglos han llevado en esta usurpada Tierra el Imperio Español, a través de monstruos amparados en la civilización de la barbarie.

Se nos ultraja incansablemente.

Caen por las hordas españolas, niños, mujeres, hombres y ancianos, asesinados sin piedad con una cadencia irreparable de vidas.

Nuestro cristianismo apela al raciocinio y no queda otra alternativa que responderle al ejército invasor español con la misma furia, determinación, dureza y fiereza a que nos acostumbra.

En nuestra mente fluye la primicia o idea de la venganza, con legítima pasión por la defensa y seguridad de nuestras vidas, de nuestra querida Venezuela, hoy mancillada y del don preciado de la Libertad. Los primeros patriarcas usaron toda su persuasión, destrezas y habilidades en la fortaleza de enfrentar a los impíos. Lo mismo hicieron nuestros primeros mártires cristianos al ver cómo fueron apedreados los profetas y quienes nos antecedieron en la Independencia en América, con sus Insurrecciones de Indígenas, de Negros y de Blancos, nos dieron la lección insoslayable que el camino contra España para alcanzar la Libertad, no es otro que empuñar las armas contra su salvajismo.

No queda otro sendero que la primacía Guerra a Muerte contra los que nos han violado nuestros derechos primogénitos.

La Patria será honrada o deshonrada y la elección es la dignidad. De todos depende vencer el infortunio de la desolación. Es obligatorio aniquilar al despiadado enemigo, no hay tregua en esta Guerra a Muerte, que reitero lleva 300 años, de la más canallesca opresión. Es nuestro deber limpiar nuestro territorio continental de todos aquellos que han cubierto de sangre el suelo sagrado de nuestra Patria.

Muerte al intruso para el restablecimiento de la República de Venezuela. No más ignominia. Las naciones del Universo nos alientan contra esta criminal tiranía.

El decurso histórico nos solventará.

La construcción de la Guerra a Muerte está en marcha, llámese Decreto o Proclama nuestro llamado a la conciencia de los venezolanos y americanos, por encima de las leyes, normas, jurisprudencias, intereses y autoridad monárquica, es necesario ganar.

Dios e Independencia.
Presbítero Francisco Antonio Rosario

Informe del Presbítero Francisco Antonio Rosario a la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”, elaborado en la residencia de su familia en la Villa “La Rosariera” o Casa del Apamate, ubicada en el Sector El Carmen, El Calvarito, Parroquia Chiquinquirá, Trujillo. Dado a conocer después de largos debates sobre si debía ser un Decreto o una Proclama, sobre la propuesta de esta organización clandestina ante la llegada victoriosa del Libertador Simón Bolívar Palacios a tierras trujillanas, en el Cabildo Abierto celebrado en la Plaza Mayor, hoy Plaza Bolívar, el día sábado 12 de Junio de 1813, con la presencia del Jefe de la Vanguardia del Ejército Libertador Politólogo y Coronel Atanasio Girardot, quien había llegado al Estado, el 1 de Junio y el miércoles 9 de Junio a la Capital de la Provincia de Trujillo, conformando de inmediato el Gobierno Independiente, Republicano y Patriótico. Este hecho trascendental fué orientado por el Presbítero Francisco Antonio Rosario, quien al retomar la Constitución de la Primera República reafirma el Poder Público, el Poder Ejecutivo constituido por un Triunvirato con duración de sus funciones por 4 años. Asimismo, un Poder Legislativo compuesto por la división en la Cámara de Senado, la Cámara de Representantes y un Poder Judicial integrado por una Corte Suprema y Tribunales Menores en la cual se estableció la Religión Católica, Libertad de Pensamiento, Comercio, Tránsito y en donde se suprimieron los títulos nobiliarios y los privilegios en todos los órdenes.

Proclama de Guerra a Muerte

Simón Bolívar, Brigadier de la Unión, General en Jefe del Ejército del Norte Libertador de Venezuela.

A sus conciudadanos:
Venezolanos:

Un ejército de hermanos, enviado por el soberano Congreso de La Nueva Granada, ha venido a libertaros, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de la Provincias de Mérida y Trujillo.

Nosotros somos enviados a destruir a los españoles, a proteger a los americanos y establecer los gobiernos republicanos que formaban la Confederación de Venezuela. Los Estados que cubren nuestras armas están regidos nuevamente por sus constituciones y magistrados, gozando plenamente de su libertad e independencia; porque nuestra misión solo se dirige a romper las cadenas de las servidumbres que agobian todavía a algunos de nuestros pueblos, sin pretender dar leyes o ejercer actos de dominio, a que el derecho de la guerra podría autorizarnos.

Tocados de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña y os han destruido con la muerte; que han violado los derechos sagrados de las gentes; que han infringido las capitulaciones y tratados más solemnes; y en fin han cometido todos los crímenes reduciendo a la República de Venezuela a la más espantosa desolación.

Así pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infectan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia y mostrar a las naciones del universo que no se ofende impunemente a los hijos de América.

A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se digna, aún, abrirles por la última vez una vía a la conciliación y la amistad; todavía se les invita a venir entre nosotros pacíficamente, si detentando sus crímenes y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros a la destrucción del gobierno intruso de la España y al restablecimiento de la República de Venezuela.

Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa por los medios más efectivos y eficaces, será tenido por enemigo y castigado como traidor de la Patria, y por consecuencia será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservará en sus empleos y destino a los oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen el Gobierno de Venezuela y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al Estado serán reputados y tratados como americanos.

Y vosotros americanos, que el error o la perfidia os ha extraviado de la senda de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables y que solo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han podido induciros a ellos.

No temáis la espada que viene a vengaros a cortar los lazos ignominiosos con que os ligan a su suerte vuestros verdugos. Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de Americano será vuestra garantía y salvaguarda. Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearan jamás contra uno solo de nuestros hermanos.

Esta amnistía se extiende hasta los mismos traidores que más recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente cumplida que ninguna razón, causa o pretexto será suficiente para obligaros a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis para excitar animadversión.

Españoles y Canarios, contad con la muerte, aún siendo indiferentes, sino obráis activamente en obsequio de la Libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aún cuando seáis culpables.
Cuartel General de Trujillo, 15 de Junio de 1813.

Simón Bolívar.
Presbítero Francisco Antonio Rosario, Corredactor.
Juan Andrés Aldana Cegarra, Escribiente.
Pedro Briceño Méndez, Secretario.

Esta Proclama de Guerra a Muerte fué publicada en la Imprenta de Juan Baillío, Archivo del Libertador, Sección O‘Leary, Tomo XIII, B. Folio 2 Original. Publicaciones de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Decretos del Libertador, 1813, Tomo I, pags 5, 6 y 9. En la Gaceta de Caracas se publicaron 100 Proclamas de la Guerra a Muerte.